Saltar al contenido

Combinaciones Planeta - Signo

Tabla de contenidos

Introducción.

Ya explicamos anteriormente que tratar una a una todas las posibles combinaciones de los diez planetas astrológicos en los doce signos del zodíaco no es un buen procedimiento pedagógico para obtener el sistema universal de interpretación que nos interesa.

Esto no quita que la práctica o realización de ejercicios combinando planeta-signo no sea útil, sino todo lo contrario. Lo que sucede es que estos ejercicios han de ser realizados con un sistema, no como una simple lectura de las conclusiones a las que ha llegado un autor en concreto.

A continuación vamos a realizar una serie de prácticas que tienen por meta el ejercitamiento en lo que hemos denominado “sistema universal de interpretación de planeta aspectado en signo y en casa”.

Nos remitiremos a las combinaciones planeta-signo planteadas en las ilustraciones. Recomiendo que antes de pasar a la lectura de los siguientes párrafos, realice usted con todo el empeño y la dedicación posible el primero de los ejercicios de las ilustraciones. Una vez que lo haya hecho, proceda a la lectura de mi interpretación al respecto.

Debe usted de aprender a valorar no solo sus errores, sino aquellos puntos en los que interpretó acertadamente, pero que, sin embargo, no han sido mencionados en la solución que propongo a cada ejercicio. Es perfectamente posible que usted haya llegado a interesantes conclusiones expresadas de distinta forma, aunque al principio sobre todo es preferible una austera interpretación que otra cargada de florituras y errores.

No olvide que antes de poderse realizar una interpretación de tipo intuitivo es imprescindible haberse desarrollado suficientemente en el discernimiento que hemos llamado por analogía. Este último supone una cierta facilidad en el manejo combinado de las analogías de planetas, signos, casas, etc.

Pero antes de saber llevar a buen término la interpretación analógica se precisa un escalón previo: la interpretación astrológica racional.

Es la base de todas las demás, especialmente teniendo en cuenta el punto de partida, que es ni más ni menos que el tipo de educación y de formación intelectual que recibe la inmensa mayoría de las personas en estos tiempos.

Por tanto, meditemos suficientemente en el hecho de que la Astrología se encuentra regida por el signo del Aguador, el cual a su vez entra directamente conectado con las vibraciones uranianas y saturnianas.

De Urano evidentemente obtenemos la síntesis mental y posteriormente la intuición, pero ello ha de ir de la mano del paso del tiempo, la prudencia, la paciencia, la experiencia, el respeto y la constancia de Saturno, el planeta de la sabiduría en la realidad.

 

Ejemplos de combinaciones planeta-signo.

Entremos ya en el tema en cuestión, con 15 ejemplos ilustrativos.

El Sol en el signo del Cangrejo.

La individualidad se encuentra inmersa en el elemento agua.

Esto significa que las experiencias más vitales se conectan en gran parte con los lazos afectivos, las impresiones subjetivas de la propia sensibilidad, los recuerdos y las rememoraciones que surgen del inconsciente o del subconsciente, los apegos, el sufrimiento psíquico o afectivo, el romanticismo, la respuesta emocional de las personas más allegadas, etc.

Pero además, el signo del Cangrejo se diferencia de los otros del elemento acuático por su cualidad cardinal. Esto implica que la generación de entes, energías o experiencias en el plano emocional es una constante.

Él es el que tiene mayor iniciativa en lo que se refiere a los enamoramientos, las evocaciones de la memoria inconsciente, el poder de la imaginación, los estados anímicos, etc. A la vez, como ya sabemos, lo cardinal posee la desventaja de que por ser la energía tan intensa, a veces esta no posee una continuidad aceptable en el tiempo. Sería algo así como el capricho de la Luna.

Efectivamente, nos hallamos estudiando al Sol, pero no olvidemos que el Sol, por un lado, es algo, el signo del Cangrejo por otro es otra cosa y, por supuesto, el Sol en el Cangrejo no es la suma de las características del Sol más las del Cangrejo. De ser así nos encontraríamos ante una enorme serie de incongruencias.

De este modo, de alguna manera nos encontramos con un Sol algo lunarizado, lo cual en la práctica supone varias cosas. La vivencia del yo está muy en función de los estados emocionales propios, la creatividad se manifiesta en buena medida a través de los elementos de expresión del elemento agua, la proyección vital pasa por los mundos de lo a veces nebuloso y en ocasiones mágico, etc.

EXPLICACIÓN GENERAL

Como ya habrá podido observar el estudiante, no estamos siguiendo un patrón simplemente racional de interpretación, lo cual sería pérdida de tiempo, ya que eso viene expresado en los cuadros sintéticos de las ilustraciones.

En cualquier caso, la manera más conveniente de llevar a cabo los ejercicios es, por ejemplo con el Sol en el Cangrejo, que usted no vea la ilustración y realice el ejercicio de interpretación razonada sin consultarlo. Una vez que haya agotado sus posibilidades, compare los resultados con lo desarrollado en el gráfico. Entonces sí, proceda a leer las líneas al respecto del Sol en el Cangrejo que se exponen en los textos.

En estos momentos podemos decir, ya que nos encontramos desarrollando un segundo nivel (analógico) en lo que a la interpretación se refiere, aun cuando siempre ha de realizarse previamente a este segundo escalón el cuadro sintético del nivel primero (razonado).

Veamos en qué consiste el segundo nivel en la interpretación planeta-signo. El motivo central podemos resumirlo en una frase: “lo que representa el planeta astrológico se expresa a través del signo zodiacal donde él se encuentra ubicado”.

En el primer nivel (razonado) la regla de oro es que el planeta indica como sustantivo o nombre lo que se va a estudiar (por ejemplo en el Sol: la individualidad), a la vez que del signo zodiacal obtenemos una serie de adjetivos que definen las características de lo que el planeta representa.

Como ejemplo sirva el presente del Sol en el Cangrejo: individualidad (Sol) romántica (Cangrejo).

En el segundo nivel o analógico queremos superar esa valiosa piedra de base al estilo telegrama, la cual corresponde al primer escalón. En el segundo queremos abrir las posibilidades a una interpretación más variada y profunda, pero sin olvidar que el sustento del primer nivel sigue siendo clave, ya que este evita los devaneos astrológicos o las interpretaciones imaginarias.

Pues bien, continuemos con nuestro motivo central: “lo que el planeta simboliza se expresa o manifiesta a través o mediante el signo zodiacal”. Es muy útil interiorizar este lema para que constituya un verdadero “esquema mental” de tipo “enzimático”, es decir, vivificador, movilizador o generador de otros muchos esquemas mentales que se organizan y toman sentido en torno a él.

Otra forma de expresarlo sería: “los atributos que simboliza el planeta están modulados por la vibración del signo zodiacal”.

CONTINUACIÓN DE SOL EN EL CANGREJO

Hasta el momento hemos realizado la interpretación basándonos en cómo se expresa o manifiesta el Sol en lo cardinal y de agua, así como en la modulación que el Sol recibe de la Luna.

Siguiendo en un nivel sencillo de interpretación, la palabra-clave del signo zodiacal va a ser el siguiente elemento a tener en cuenta.

En el caso del signo que estudiamos es “yo siento”, con lo que la conciencia (Sol) se dirige especialmente hacia todo lo que son las vivencias de lo afectivo y sensible.

El Sol es igualmente la línea vital de la persona o, dicho de otra manera, el tronco fundamental de su vida. Al situarse en el signo del Cangrejo, la búsqueda de un ambiente psíquico de protección e intimidad, las iniciativas basadas en el mundo de la imaginación y la vivencia del hogar, marcarán en buena parte los trazos de esa línea vital.

Es conveniente recordar que no es lo mismo el signo zodiacal por sí solo que el Sol en ese signo. El signo zodiacal posee una gama de posibilidades mucho más amplia, de lo cual nos daremos cuenta según veamos más casos de combinaciones planeta-signo.

 

Luna en el signo del Centauro.

La Luna es toda la emotividad astral, o las actitudes afectivas que manifestamos de manera casi inconsciente.

Cuando vemos que este astro se ubica en el elemento fuego, cabe esperar con toda certeza que la vivencia del romanticismo y los lazos psíquicos estén influenciados por cierta energía y espontaneidad, aparte de idealismo, o bien, instinto.

Esa parte de la personalidad que se quiere sentir protegida (la Luna), no pone tantos inconvenientes a ser manifiesta hacia fuera, por su fuerza y determinación. En este caso la Luna sigue representando lo íntimo y romántico, pero su expresión es más apasionada y no tan introvertida, sino que la afectividad instintiva o natural se manifiesta por lo general sin tapujos.

Pero recordemos que estamos situados concretamente con la Luna en el signo del Centauro, el cual a su vez es un signo común o mutable, aparte de fogoso.

Esto significa que sin perder la carga fogosa -instintiva o idealista dependiendo del caso- la emotividad lunar posee algo más de adaptabilidad o incluso inconstancia que si se situara en el Carnero o el León. Así, con la Luna en el Centauro, los apegos lunares toman aires de cierta autonomía personal para los implicados en la relación, a la vez que toda una serie de valores morales influyen en las susodichas relaciones afectivas.

Por el contrario, la tendencia lunar a crear una aureola psíquica de protección en las relaciones de tipo emocional, se puede ver dificultada por la rebeldía y la superficialidad social sagitariana.

En cualquier caso, los mundos lejanos de otros países y latitudes poseen un mágico encanto en el que la persona se puede sentir como en su propia casa. La imaginación se encuentra lejos del lugar de nacimiento, pero ello puede conllevar en sentido desarmónico un continuo peregrinaje un tanto de fábula por diferentes países buscando una protección o un hogar psíquico.

Tanto se puede tratar de romances más o menos reales en el extranjero como tratar de hallar esa sensación de protección fuera de su casa y en contacto con otras personas, las cuales se difuminan en relaciones pasajeras.

El planeta regente del signo del Centauro es Júpiter.

Ello no cabe duda que agranda hasta cierto punto los sentimientos de tipo altruista y dadivoso, ya que la idea de hogar en su más amplio sentido de la palabra es bastante extensa, debido a Júpiter y a la fuerza centaurina en sí. Como contrapartida, los convencionalismos y moralismos sociales, así como una filosofía superficial de la vida marcada por Júpiter, pueden generar una serie de demostraciones de fachada en cuanto a las relaciones hogareñas o sentimentales en general.

Así, la falta de profundidad puede tratar de suplirse con pomposos regalos o demostraciones. La vivencia o la experiencia del hogar se quiere enmarcar dentro de lo liberal y moral, o en lo moralista, aunque muchas veces en la práctica la realidad no sea tan elevada como se plantea. Es la parte animal que tira con fuerza de lo humano del Centauro.

Por último, el yo veo del signo del Centauro significa las altas miras y una ética de categoría en el sentir y el hacer en el mundo de las intimidades afectivas. Igualmente, son los patrones morales o de conducta elásticos y de conveniencia en ese mismo terreno. Cualquier cosa tiene justificación aduciendo a la necesidad de libertad personal o de ver mundo.

Los sentimientos se colocan así en función de la fachada o de dar una apariencia abierta y aceptable socialmente.

 

Luna en el signo de Capricornio.

Situamos ahora la Luna en un signo de tierra.

En general, la posición de este planeta astrológico en tal elemento supone una atadura entre lo afectivo inconsciente o natural y el mundo de los sentidos y de las realidades físicas.

Pero recordemos que la regla general que estamos siguiendo en este nivel de la interpretación “analógica” es que el planeta se expresa a través de las cualidades del signo en que se encuentra.

La afectividad ligada al inconsciente (la Luna) en el elemento tierra indica que los afectos más naturales o primordiales se encuentran, quizás por la influencia recibida durante la infancia (la Luna), unidos a los sentidos en una buena parte.

De ese modo, los objetos o las expresiones físicas de lo emocional toman una importancia preponderante. La persona fácilmente se puede sentir apegada a cuestiones materiales, como puede ser su tierra, la representación física de sus tradiciones, u otros afines.

No significa ello que lo romántico o lo imaginativo de la Luna se hayan anulado, sino que la expresión psíquico-afectiva se encuentra más atada a la realidad, con un porte más tradicional y hasta cierto punto reservado o discreto.

En esa misma línea, los afectos no crecen ni se mantienen con vagas imaginaciones -dice la Luna en tierra- sino que se hacen día a día con la realidad cotidiana.

Concretando en lo que es la Luna en el signo cardinal de tierra, ya aquí nos encontramos en disposición de definir que en esa porción zodiacal la Luna se encuentra en exilio. En los dos casos anteriores los planetas estudiados estaban “peregrinos”, por tanto, ni en dignidad (domicilio y exaltación) ni en debilidad (exilio o caída).

En el presente caso, la Luna está en exilio. En ciertas condiciones un planeta en exilio puede situarse muy bien aspectado con otros planetas y su condición de desarmónico por estar exiliado disminuye muchísimo. Por ello, como en los casos anteriores, diferenciaremos entre cualidades de la Luna en el Macho Cabrío, tanto consonantes (armónicas) como desarmónicas (disonantes).

La cualidad cardinal del elemento tierra es la que de alguna manera tiene la responsabilidad mayor de introducirse y meterse en el mundo de lo concreto, abriendo surco a su paso, lenta pero de forma efectiva. Es esa cualidad de concentración, firmeza y dinamismo del arado la que provoca que la Luna en el signo del Macho Cabrío se manifieste como interesada, fría y dura en ocasiones, todo ello por supuesto desde el punto de vista afectivo.

Ese peso de la responsabilidad y el sentido de lo áspero es lo que puede agriar a la Luna, que trata de expresarse como puede en su signo de exilio. Así, la demasiada taciturnidad, el tono grave y pesimista, como también la tendencia a la soledad, son otros factores que de forma clara marcan el factor lunar en el signo del Macho Cabrío.

Pero no todo va a ser obstaculización a la expresión sentimental para la Luna en este signo. El elemento tiempo es concretamente uno de los determinantes en esta posición, la cual afecta especialmente a la dinámica de los sentimientos instintivos e inconscientes. Así, puede pasar que el factor temporal sofoque a la Luna, si la hace esperar tanto que le quita la ilusión.

Pero, igualmente, el tiempo es el que puede generar una relación madura, estable y llena de profundidad. Dicho en otra versión: los sentimientos también se encuentran, sobre todo en esta posición, ligados a la ley del trabajo y del esfuerzo. No cabe duda de que esta Luna puede aportar algo de su romanticismo al signo del Macho Cabrío, mientras que este impregna al mencionado astro de madurez y concentración.

El planeta regente que aquí se encuentra en relación e influencia sobre la Luna es evidentemente Saturno. Este astro tiene, como primer elemento problemático respecto a la Luna en el signo del Cangrejo, al excesivo control y planificación previos. La Luna por lo general quiere expresarse de manera romántica y sin sujeción a las normas de lo cotidiano y vulgar.

En síntesis: la Luna en el signo cardinal y de tierra representa una manifestación ciertamente poco abundante en dulzuras y ensoñaciones, pero que puede constituir una fuente de hondas experiencias afectivas las cuales, si bien no son demasiado demostrativas, sí poseen una lenta y gradual crecimiento y afianzamiento a lo largo del tiempo.

Por el contrario, la demasiada rigidez, el materialismo y los intereses creados pueden ahogar incipientes romances que encuentran a su paso demasiadas resistencias. Ello puede generar que las grandes experiencias afectivas se presenten a una edad más avanzada de lo normal. La rutina es otro elemento que hay que evitar lo más posible.

El “yo uso” del signo del Macho Cabrío indica tanto la necesidad de la prudencia como la posibilidad de que las relaciones afectivas se coloquen en un segundo plano respecto de otros intereses.

 

Mercurio en el signo del Toro.

Este intelectual planeta situado en un signo de tierra proporciona una inteligencia concreta que se forma y se dirige fundamentalmente hacia lo sensorial y lo físico.

La capacidad de relación se encuentra dirigida fundamentalmente hacia los fenómenos que se manifiestan físicamente. Podríamos llamarlo un tipo de inteligencia práctica. Mercurio en el elemento terrestre supone la solución mediante la razón a los problemas y cuestiones de la vida práctica de todos los días.

Al encontrarnos con Hermes en el signo fijo de tierra se pueden sacar a relucir otros puntos más concretos. La inteligencia sobre todo trabaja formando estructuras fijas y basadas en lo que los sentidos reciben del exterior. La ventaja de ello es un trabajo mental tesonero y que avanza lenta pero efectivamente.

Lo fijo terrestre trata de captar con la mente aquello que da la forma a las cosas materiales. Si el Macho Cabrío es la estructura o los huesos del edificio, el signo del Toro constituye todo lo que son los puntos de unión (Venus) de los anteriores: las paredes, los suelos, etc. Por supuesto que el signo de la Virgen es el que remata los detalles.

De la misma forma, la mente mercurial en el signo del Toro tiende a levantar y construir sólidas habitaciones y dependencias mentales, las cuales pueden estar bien comunicadas o quedar como compartimientos estancos y, por tanto, poco útiles.

En lo que respecta a los modos de comunicarse, tema este como ya sabemos también regido por el planeta Mercurio, un tono calmado y algo tosco, peroghjy sensual, son algunas de sus notas fundamentales.

La estructura mental de Mercurio en el signo del Toro posee un filtro fundamental: es válido lo que se manifiesta visiblemente y que se ha mantenido por sí mismo durante el tiempo. Así, la mejor etiqueta que puede llevar una idea para que sea cierta, es que haya sostenido las embestidas de otras en la plaza de toros de la práctica.

El planeta regente del signo del Toro es Venus, el cual entra en relación con el planeta Mercurio cuando él transita este signo.

Siempre llama algo la atención de que un planeta tan fino como este sea regente de un signo de tierra, que se supone como más llano. Y es que sencillamente la materia también se manifiesta con diferentes grados de sutileza. Venus como regente del signo del Toro es amante de la belleza física, no solo humana, sino en general de todos los placeres de los sentidos.

Mercurio en el signo del Toro es la mente práctica de lo que ha funcionado en la realidad cotidiana, pero igualmente sus intereses se prolongan hacia lo que manifiesta físicamente una estética de tipo realista. Es decir, es una apreciación por las facultades razonadoras de la estética que llamaríamos clásica, ya que las obras artísticas simbólicas o alejadas de la realidad no entran en los parámetros que comentamos.

En definitiva, la posición del planeta Mercurio en el signo del Toro supone un tipo de inteligencia concreto, que se basa fundamentalmente en los métodos o ideas que en la práctica han logrado realizar avances concretos en el perfeccionamiento de la materia y su puesta al servicio del ser humano, para su comodidad y satisfacción.

Así, el planeta Mercurio en el signo del Macho Cabrío (cardinal) organiza grandes macrosistemas para organizar o controlar las cuestiones económicas, mientras que en el signo de la Virgen produce los intercambios y los esquemas mentales concretos que planifican el trabajo o lo rentabilizan. Este último es la parte comercial de la cuestión.

Pero, ¿qué sucede con Mercurio en el signo del Toro?.

Sencillamente lo que ocurre es que en el Toro se desarrolla, por ejemplo, la técnica concreta para la fabricación de un producto. Diríamos que el signo del Toro es el artesanal por excelencia, el cual con su santa paciencia, la acumulación de sabiduría y su sentido de la estética es capaz de hacer un bonito zapato o de hilar una prenda.

Las desventajas de esta posición desde el punto de vista intelectual es la lentitud de razonamiento y la excesiva limitación a lo que físicamente resulta práctico, lo cual veda bastante el campo de acción a otros terrenos mentales más abstractos o simbólicos.

La forma de comunicarse es llana y sencilla, pero puede pecar de simplona y torpe.

Las palabras clave de este signo son el “yo tengo” y el “yo quiero”. El yo tengo hasta cierto punto puede suponer una traba en el terreno mental, ya que las ideas y los conceptos propios se constituyen en algo acumulativo pero difícilmente adaptable y, todavía menos, con posibilidades de ser puestos en renovación desde sus bases. Esto significa que las estructuras mentales pueden ir creciendo, pero sin que existan grandes oportunidades de rectificación o de cambios sobre la marcha.

El yo quiero es la voluntad llevada al campo de lo intelectual. Mercurio en el signo del Toro no es especialmente rápido, pero avanza con constancia y aplicación.

 

Mercurio en el signo de la Balanza.

Ahora le toca al planeta Mercurio entrar en un signo de aire.

El astro mercuriano en el elemento aire está muy dinamizado y hasta a veces acelerado. La relación de conceptos se conecta directamente con lo mental. Sería algo así como la inteligencia en forma de capacidad para solucionar problemas en el plano de lo mental. Este nivel no solo se refiere a los teoricismos, sino al mundo de las leyes o los principios que rigen el universo.

Las posibilidades comunicativas de Mercurio en el elemento aéreo suponen un importante nivel de comunicación y de flexibilidad mental, pero lógicamente existen distintas facetas dependiendo de si se trata de un signo cardinal, fijo o mutable.

En el signo cardinal de aire es donde el planeta Mercurio puede estar más conectado con la iniciativa y el impulso, tanto en el terreno de la comunicación como en el de las ideas y proyectos.

Así sucede en la realidad, ya que el signo de la Balanza es el que desde el punto de vista comunicativo y de las relaciones humanas es el que más afina y mueve cosas de los tres del triángulo de aire. Mercurio en la porción de la Balanza goza de un alto sentido de los modales y de la exquisitez en la comunicación, a la vez que de entusiastas proyectos que sabe transmitir a los demás.

Por otra parte, desde la perspectiva estrictamente intelectual, ya habíamos estudiado en el hecho de que el signo de la Balanza es el que plantea las leyes naturales desde el punto de vista abstracto o ideal, el signo del Aguador es el que profundiza y experimenta en ellas, mientras que el signo de los Gemelos penetra en la vertiente de resultados, tanto para ser enseñados como comercializados oportunamente.

Está claro que también la impulsividad en cuanto a la mente y la comunicación es otro de los factores predominantes de Mercurio en el signo del Aguador. A ello le tenemos que sumar una alternancia entre unas fases de falta de sentido común y otras de indecisión o extremada precaución.

Si le añadimos que también el planeta Mercurio es dual, ello supone superficialidad y dualidad en las formas de pensar. Se quiere buscar lo equilibrado más de una manera ideal, pero en la realidad las situaciones pueden desembocar en una desnivelación mental que impide la sana y correcta ponderación.

Así, lo cardinal, como ya sabemos, supone una intensa energía que se plasma fuertemente durante un relativamente corto espacio de tiempo. La ventaja es la intensidad, más el punto en contra es la falta de continuidad. Pero también existe otro factor importante, y es el hecho de que cuando se pone en acción una energía tan determinante, la infalibilidad se hace muy importante.

Digamos que por lo menos durante un tiempo se ha puesto toda la energía de que se disponía, por lo cual errar tiene unas consecuencias muy fuertes. No es lo mismo que la fuerza fija, por ejemplo, que va día a día trabajando tesoneramente y abriendo brecha; ni tampoco la común, que posee un margen de corrección sobre la marcha o de adaptación bastante considerable.

El planeta regente del signo donde se encuentra Mercurio ahora es Venus.

Tanto las facultades intelectuales como las capacidades comunicativas buscan el acuerdo, el equilibrio, la ponderación y la unión.

Es lógico pensar que la tendencia natural de Mercurio en la Balanza es unir conceptos de forma armónica entre sí, es decir, buscando leyes reguladoras que demuestren el orden de todas las cosas.

No olvidemos que el signo de la Balanza no solo son las leyes desde el punto de vista jurídico, sino también las leyes universales. Igualmente, en lo que a las comunicaciones y relaciones respecta, se mantiene un ideal de acercamiento, acuerdo, tratado, etc. Por ello, la posición es buena para usar la palabra y los escritos en asociaciones de distinto tipo. El peligro es llegar a situaciones de dualidad o de unión superficial.

El “yo equilibro” de este signo está totalmente en conjunción con lo que se ha explicado: unir fenómenos o conceptos en leyes mayores que los regulen, equilibrar las relaciones humanas mediante medios de comunicación y de intercambio adecuados, etc.

 

Venus en el signo del León.

Venus es el planeta del amor sensual y del sentido de la estética ligado igualmente a los sentidos, como ya sabemos.

Situada Venus en un signo fogoso, cabe esperar sin lugar a dudas que el apasionamiento, la espontaneidad y la fuerza caractericen los comportamientos y sentimientos amorosos. De las tres combinaciones posibles de Venus con el elemento fuego, es decir: cardinal, fijo y común, destaca que la posición única en la que este planeta no se encuentra peregrino es en la primera.

Concretamente, Venus en el cardinal signo del Carnero se localiza en exilio. Parece que la leyenda astropsicológica que podríamos obtener es que demasiada pasión o energía desbordante no es buena en lo que a los asuntos del amor se refiere.

En el signo fijo del León la pasión no deja de ser grande, pero existe lo que podríamos llamar un gran corazón o una gran soberbia, lo cual en todo caso produce que los afectos sensuales de alguna manera se prolonguen más en el tiempo que en lo cardinal.

De ello hablaremos a continuación con mayor amplitud.

En el signo del Centauro la sensualidad está cargada de bastante idealismo, en ocasiones, a la vez que el caballo si no se controla puede llevar las aventuras amorosas al terreno deportivo. Lo común puede ser símbolo de comunicación o de inestabilidad.

Siempre hemos de recordar en este escalón del estudio interpretativo que aun no hemos llamado a escena a los aspectos astrológicos, los cuales configuran mucho más la posición planeta-signo.

Venus en el signo del León toma la energía y la vida propias de este signo, el cual a su vez genera en la relación amorosa o en la experiencia artística una enérgica creatividad y un afán enorme por plasmar la luz, la verdad y la claridad.

Por el contrario, Venus en el León en una situación desarmónica por aspectos conduce al egocentrismo y al enamoramiento exagerado del propio yo, así como al exhibicionismo, la soberbia y el despotismo afectivo.

El talante artístico, como ya se ha indicado, está muy influido por lo magnánimo, abierto, vital, etc. En el polo contrario marcaría un tipo de temáticas muy centrado en el poder, la vanagloria, los honores, la autoadmiración, etc. El planeta regente del signo donde ahora estudiamos a Venus es el Sol.

No cabe duda de que una individualidad fuerte se encuentra en el eje de la expresión amorosa, pero si el centro del yo se pierde se cae en un derroche de la energía y en un ocio desgastador que no conduce a nada claro, sino al hedonismo o búsqueda del placer a secas. Recordemos que el signo número cinco, el León, se encuentra en afinidad con el sector cinco, el cual se relaciona con el ocio y las diversiones, así como con la creatividad.

Las palabras-clave del signo del León son “yo oso” y “yo hago”.

El yo oso se entiende fácilmente pues encontramos a Venus y a la expresión emocional con gran extroversión y nobleza. El yo hago se puede colocar en el punto de unión del arte y la necesidad de crear.

EXPLICACIÓN COMPLEMENTARIA

A estas alturas de la exposición el estudiante se habrá preguntado quizás algunas cuestiones similares a las siguientes. Por ejemplo, si siempre Venus tiene que ver con el arte en una carta astral u horóscopo determinado, pues en la realidad sabemos que no todas las personas se dedican al arte o que, ni siquiera, que todas posean un aceptable desarrollo del sentido artístico.

La solución a esta interesante pregunta es que Venus siempre representa en cualquier carta astral el sentido artístico; pero este planeta puede quedar en una posición muy notable a tal efecto, por ejemplo en el caso del artista, o permanecer en una localización mediocre.

Pero no nos confundamos con el diferente uso que podamos dar a las palabras. Solo una minoría practica alguna forma artística con asiduidad, pero una inmensa mayoría de personas posee un tipo de gusto o preferencia determinado a la hora de decorar su casa, hacer un regalo, escribir una carta de amor, vestirse en una ocasión especial, etc.

Por supuesto que hay quien considera bello a lo lúgubre y hasta lo sucio, pero ello puede manifestarse en diferente tipo de configuraciones del planeta Venus. Ya lo hemos comentado en otros casos: Mercurio representa la escala o atributo de la inteligencia, pero no quiere decir que en todos los casos este planeta indique una brillante inteligencia.

Al igual, Venus no tiene por qué ser en todas las situaciones el astro que represente la exquisitez en las relaciones afectivas y en la vivencia de la estética y la belleza. Venus en determinadas posiciones simboliza precisamente lo vulgar y basto, pues cualquier planeta puede simbolizar tanto lo más sublime en su escala de atributos como lo más degenerado.

Así, hasta en los más mínimos detalles cotidianos y en la forma de actuar y obrar, el ser humano manifiesta un determinado esquema de tipo estético, que es el que siempre y en todo caso podemos analizar en cada ser humano a través de Venus.

 

Venus en el signo de la Virgen.

Vamos seguidamente a desarrollar en la generalidad lo que representa este astro en el elemento tierra.

Venus en combinación con el elemento tierra aumenta la carga de tipo sensorial de este planeta, la cual hemos llamado también sensual. No olvidemos que este planeta posee el círculo y la cruz.

Venus terrestre representa un tipo de amor más de aquí abajo que colocado en un signo de agua o de aire. La belleza que viene a través de los sentidos fascina, pues es, por otro lado, lo que se manifiesta más visible y atractivo.

En el signo cardinal de tierra el amor se basa en una cierta diplomacia y en la experiencia que da el paso del tiempo, aparte de que los objetivos pueden ser planificados al respecto a medio y largo plazo. No es tanto que se quiera planificar al amor como a todo lo que con la relación amorosa se encuentra unido.

En el signo fijo de tierra, Venus encuentra un aporte de sensualidad desbordante, el cual se manifiesta de forma llana y natural, o bien, voluptuosa.

En el signo común de tierra, es decir, la Virgen, encontramos a Venus en caída, lo cual hemos de entender. Este signo se caracteriza en buena medida por un intelecto práctico y analítico, con lo cual la apasionada Venus, en cuyo símbolo no aparece el semicírculo de lo mental, se encuentra un tanto decrecida. ¡Pero todo tiene solución!.

Venus a través del signo de la Virgen se manifiesta de una manera un tanto racionalizada y algo selectiva, pues recordemos que este signo se comporta como un intestino, es decir, seleccionando continuamente lo que conviene y lo que no.

Así, la relación venusina puede estar en la Virgen caracterizada por el discernimiento y la práctica amistad, aparte de por un cierto higienismo mutuo, en el cual las asperezas o los desacuerdos se van limando poco a poco y de manera ordenada.

Planificarse bien y repartirse de forma equitativa las cargas es importante, pero nunca se ha de dejar que la crítica áspera tome un lugar en la relación. Así, el excesivo detallismo o exigencia mutuos pueden frenar una expresión libre y no tan analítica del amor.

Como Mercurio es el regente de este signo, la flexibilidad puede amortiguar bastante la crispación que produce una situación de cierta frialdad. Así, la comunicación es una de las claves para que la persona vaya entrando en una confianza indeleble.

La contrapartida que Mercurio puede proporcionar es que los intelectualismos pedantes enfríen unos sentimientos que han de mantenerse vivos en todo momento.

En lo que a lo estético o artístico se refiere, Venus en signo de tierra es realismo. En el signo de la Virgen concretamente es detallismo, ritmo, comunicación con cierta sobriedad, remarque de las formas, etc. A partir de aquí caer en lo pedante o en lo cursi no es difícil.

Las palabras-clave del signo de la Virgen son “yo analizo” y “yo sirvo”.

La posición de Venus en el yo analizo ya se ha explicado suficientemente. En lo que respecta al yo sirvo, la entrega y hasta cierto punto la devoción demostrada en los detalles de la convivencia cotidiana, hacen que se manifieste un amor marcado por la concordia y la compenetración.

 

Marte en el signo de los Gemelos.

Pasamos ahora a estudiar al planeta de la energía dinámica y la agresividad en el signo común de aire.

Marte en un signo de aire se tiene que manifestar lógicamente a través de ese elemento siendo él mismo, es decir, con impulso, iniciativa, energía, liderazgo, etc.

Marte en el ser humano nos habla del tipo de agresividad que puede manifestar, dependiendo del signo donde se encuentre por posición. Igualmente, la posición de Marte en signo explica qué tipo de experiencias son aquellas en las que se manifiesta la iniciativa y la toma de decisiones en el ser humano.

Marte en un signo de aire supone un elemento de definición en el plano mental, con lo que los pensamientos o las ideas tenderán a ser directos y claros, hasta en ocasiones extremistas.

Podemos añadir que el impulso, o bien la agresividad, se expresan mediante el elemento aire, es decir, en la comunicación y el mundo de las ideas. No todo en el mundo de la mente es igual. Allí podemos encontrar tanto pensamientos románticos como proyectos conquistadores.

Ya hemos definido como la regla de oro en este nivel de la interpretación, al hecho de que el planeta se manifiesta a través del signo. Así, podemos decir que el planeta hace uso para expresarse de las energías y herramientas del signo zodiacal.

Así, la palabra, la expresión enérgica de las ideas y la inteligencia se ponen al servicio de la lucha por un objetivo.

Marte en el signo común de aire (los Gemelos) supone una mucha mayor flexibilidad y capacidad de cambiar de dirección de lo que en Marte suele ser característico de por sí solo. Es lógico, pues el signo de los Gemelos no solo es voluble por ser de aire, sino que además es común, con lo cual la adaptación es una de sus cualidades fundamentales.

Entonces, la iniciativa y los impulsos están relativamente controlados por el pensamiento, pero la dualidad del signo de los Gemelos puede restar determinación a Marte, con lo que a veces se tomarán decisiones duales. Esto significa que se opta por dos caminos paralelamente, los cuales pueden ser efectivamente un apoyo mutuo, o bien, un foco continuo de tensión.

Si se manifiesta agresividad, por supuesto que esta lo hará sobre todo mediante la palabra y la forma de comunicarse. El planeta regente del signo en que ahora estudiamos a Marte es Mercurio. De él viene lo que ya habíamos comentado sobre que la energía impulsiva de Marte está hasta cierto punto regulada por las facultades de la razón, aunque también el intelectualismo, el nerviosismo o la duda pueden aguar las valientes acciones del planeta marcial.

Mercurio proporciona la habilidad para realizar rápidas y quizás no demasiado grandes acciones, pero que se encuentran caracterizadas por un buen aprovechamiento de las oportunidades. Es el mensajero de los dioses, que aquí en combinación con Marte puede generar ideas prácticas en movimiento o robo de las de otros.

Las notas-clave del signo de los Gemelos son “yo pienso” y “yo conozco”.

El yo pienso es algo muy conveniente antes, durante y después de la acción, aparte de que el signo común de aire procura dar a la acción un fruto relativamente inmediato. El yo conozco sugiere la idea de que en el terreno de la información y de la comunicación también existen y se desarrollan grandes batallas.

EXPLICACIÓN COMPLEMENTARIA

Otra regla u esquema mental para la interpretación en este segundo nivel o analógico es: “EL SIGNO ZODIACAL REPRESENTA EL ESCENARIO O TERRENO DONDE EL PLANETA SE DESARROLLA”.

De acuerdo a lo anterior, el planeta Marte en el signo de los Gemelos se mueve en un terreno o escenario de dudas, robo de ideas, oportunismos, manejo de los medios de comunicación, la enseñanza, los desplazamientos y los viajes, etc.

Por ello hemos insistido en varias ocasiones en la necesidad de no limitarse en el estudio de las analogías de los signos del zodíaco, ya que en este punto se encuentra la base para que la interpretación analógica sea suficientemente sugestiva y con grandes posibilidades de desarrollo.

A partir de este momento haremos uso de este nuevo lema interpretativo. Como observará el estudiante, cada avance teórico se realiza en el momento en que este resulta necesario, a la vez que cada nuevo elemento se incluye de manera espaciada respecto al anterior, para dejar un lapso de tiempo de maduración suficiente. En general, seguiremos procediendo de la misma manera en adelante.

 

Marte en el signo del Escorpión.

Situamos en este momento a Marte en el triángulo de agua. Eso significa que una buena parte de la vitalidad de la persona se encuentra en el elemento acuoso. Marte es energía, y la energía en el dominio psicoafectivo o acuático representa una firme determinación emocional y una lucha en los elementos de los mares internos.

Por supuesto que Marte al encontrarse en un signo de agua no va a ser externamente tan enérgico y arriesgado, pero va a ganar en profundidad.

Un Marte acuático ciertamente tiene que batallar con las debilidades psíquicas internas, pero gana en penetración por la entrega y la sensibilidad del elemento agua.

Así, de acuerdo a la última regla interpretativa analógica que hemos visto, Marte batalla en un mar en el que tanto hay sufrimiento humano como amores apasionados, en el que existen perezas y abandonos tanto como los más bellos y sacrificados sentimientos…

En el signo cardinal de agua (el Cangrejo) el planeta Marte debe de batallar contra la imaginación y la ilusión que crean espejismos, pero debe de tomar fuerzas en aquellos ambientes que efectivamente le pueden dar momentos de verdadera protección e intimidad.

En el signo común de agua, los Peces, el planeta de la energía dinámica ha de superar las contradicciones internas que plantea el inconsciente, las cuales pueden alejar de la realidad; pero no olvidemos que este signo de agua es el protagonista de los mayores sacrificios en pro de aliviar el sufrimiento humano.

Ahora nos queda el signo de agua en la cuadruplicidad fija, que es el que ahora nos corresponde tratar con mayor exactitud.

Marte en el signo del Escorpión se encuentra en corregencia o codomicilio. Veamos cuál es el escenario o el terreno en el que Marte ha de expresarse ahí.

No debemos de olvidar que las luchas escorpionianas pueden estar caracterizadas por situaciones de transformación cuasi-total, en las cuales por lo general se plantean dos extremos: transformar o morir. Por supuesto que la transformación es una muerte, pero especialmente una muerte de aquello que es inferior.

Marte en el signo del Escorpión posee muchas ventajas, ya que la sangre fría y el autocontrol se añaden a la determinación marciana. La desventaja es que las batallas o los enfrentamientos a veces se presentan como relativamente ocultos o poco visibles, pero en un momento determinado puede surgir la explosión.

Esta última puede ser de hallazgos ocultos que se habían estado buscando de forma perseverante, o bien, de odios pasionales que se acumularon durante un tiempo y llegaron a un límite. Marte en el signo del Escorpión es algo así como un buscador de minas o de pozos petrolíferos que tiene que enfrentarse a clanes poco confesables.

Los planetas regentes de este signo en que Marte se encuentra son Plutón y el propio Marte. De la influencia que Marte recibe de sí mismo no es preciso hablar, pero sí de la de Plutón.

Este último planeta genera lo que habíamos denominado como autocontrol interno de la energía de Marte, y hasta incluso es posible que en un momento determinado parte de esa energía marcial sea dirigida cara a una autorrealización personal. Pero, en cualquier caso, un fuerte temperamento sexual que gusta hasta cierto punto del riesgo (Marte en el Escorpión), mueve a moverse en escenas que por su cierta carga de intriga y de misterio parecen salidas de una película del ramo.

Pero aunque Marte se encuentre por signo en una de sus dos mejores posiciones -sus dos domicilios- no pensemos que siempre nos simbolizará una psiquis llena de valor para enfrentarse con las fuerzas del mal. También, si el planeta se encuentra mal aspectado, Marte en este signo puede llegar a acumular tal cantidad de odio que se rondará en la obsesión.

Las palabras-clave del signo del Escorpión son “yo deseo” y “yo callo”.

Los deseos pueden llegar a manifestarse de manera espontánea, pero limpia, o bien, cargados de agresividad y de falta de respeto.

El yo callo puede ser la interiorización o toma de conciencia interna de las energías agresivas para que estas sean creativas. O como otra posibilidad, el instinto aparentemente no está porque no se ve, pero en realidad lo que ocurre es que por no poseer una salida constructiva, se hace más desgarrador. También existe lo que hemos dado en llamar la agresividad interna, o agresividad hacia uno mismo.

 

Júpiter en el signo del Carnero.

En este momento el planeta de la expansión social, la filosofía, la moral y la abundancia es el punto central de nuestras miras, y concretamente situado en el elemento fuego.

Se puede intuir nítidamente que el pletórico Júpiter en el elemento fogoso gana en energía, lo cual puede ser tanto ventajoso como problemático.

En el signo fijo de fuego (el León), mezclándose la energía del Sol con la de Júpiter, este planeta manifestará una clara expansión social, la cual puede tener tanto como base la creatividad vital como la ambición y la búsqueda de poder.

En el signo común de fuego Júpiter se encuentra en su regencia, lo cual es lógico, ya que este planeta afina más que nada con la energía y los ideales que poseen capacidad de adaptación (el Centauro es común).

Pero sobre todo es motivo de nuestro interés en este momento la presencia de Júpiter en el signo cardinal de fuego, en el cual se encuentra peregrino.

¿Qué sucederá, por ejemplo, en cuanto a la filosofía de la vida de la persona?. Pues bien, la idea general de la vida o la moral se va a manifestar a través del signo del Carnero. Esto significa que la lucha de frente contra las limitaciones, la valentía, las bravas iniciativas personales, la definición clara ante cualquier situación y la selección natural que se produce en todos los campos de la actividad humana, son algunos de los ejes en la forma de ver las cosas.

Júpiter representa el modo, la expresión y el tipo de expansión social que la persona desarrolla. Mediante el Carnero sabremos qué clase de energías son las que usa esa inclinación social para salir adelante.

Habrá por supuesto una forma de desenvolverse en la sociedad basada en la asunción de un riesgo e, incluso, de un papel de pionero en algún campo de actividad. Podemos decir que en esta combinación se pretenden unos logros en cuanto a mayor fortuna o libertad de un modo bastante enérgico, lo cual en ciertos casos se podría denominar “por asalto”. El planeta regente es Marte.

En cuanto a la moral jupiteriana, en esta posición esta se encuentra marcada por lo que podríamos llamar un ambiente de lucha, en el cual las reglas del juego no pueden ser tan suaves como en otra situación.

En lo que respecta a la ganancia en peso específico en lo social, las dotes organizadoras -también regidas por Júpiter- se ejercen en la práctica con enérgicos golpes de timón. Todo depende de si los límites morales se mantienen dentro del humanismo jupiteriano o si, por el contrario, se someten a la competitividad y las luchas por lograr la abundancia terrena.

La frase-clave del signo del Carnero es “yo soy”. Por ello, expandirse es algo fundamental en esta posición para que el yo se sienta seguro y satisfecho de sí mismo, por lo que cabe esperar que las metas ideales no sean modestas.

Debido a esto mismo precisamente, las iniciativas de mejora o desarrollo hacia más pueden terminar en fracasos estrepitosos y sonados socialmente. No se puede omitir el hecho de que con esta posición, el movimiento dentro de lo social esté inmerso en las luchas ideológicas y por la justicia social. Júpiter proporciona un componente ideológico pero de hechos prácticos, enérgicos y consumados, debido a la influencia del signo del Carnero.

 

Júpiter en el signo del Escorpión.

Júpiter en un signo de agua simboliza la expansión o el agrandamiento del radio de acción social mediante las herramientas correspondientes a este elemento de la Naturaleza.

Así, si en el caso del Júpiter en el elemento fuego lo que había eran enérgicas acciones basadas en fuertes ideales o en arraigados instintos, este planeta situado en el agua supone el uso de las facultades psíquico-afectivas en el desarrollo social.

Una persona puede tener una gran extroversión y decisión al actuar en la sociedad (fuego), pero puede que su magnetismo o su acceso al mundo emocional humano (agua) no posea el nivel adecuado.

Júpiter en el elemento acuático agranda y aumenta la expresión de lo emocional, tanto para lo emocional-creativo como en lo teatralista o de fachada.

Júpiter en el signo cardinal de agua (el Cangrejo) significa un paternalismo protector, en el cual las iniciativas afectivas generosas abundan sobremanera. Ahí se encuentra en exaltación.

El planeta de la expansión en el signo común de agua (los Peces) supone un agrandamiento de la plástica y expresividad emocional (signo común de agua), a la vez que una ampliación de la receptividad a lo astral superior.

El planeta de la abundancia en el signo del Escorpión presenta una expansión de tipo social a través de los ambientes escorpionianos, que son tanto los de tipo autorrealizador como las pequeñas “mafias” que suelen formarse en prácticamente todos los ramos de la actividad humana.

Para el movimiento y la ampliación de los círculos sociales propios se aprovechan el magnetismo personal y, como no, los intensos deseos sensuales. A la vez, en lo que a la actuación social se refiere, se usan energías o medios que la mayor parte de las veces se encuentran menos visibles.

¿Y qué sucede con la filosofía de la vida?. Pensemos que Escorpión precisa vivir intensamente las experiencias psíquicas. De ahí que Júpiter en este signo precisa signo fijo, en lo que el Escorpión suele llamar “las experiencias de la vida”.

Claro que todo depende de qué nivel de experiencias de la vida se trate. De esa manera, la experiencia social puede ser de lo más vulgar y pasional, como también, autorrealizadora.

Los planetas regentes del signo donde en este momento investigamos a Júpiter son Plutón y Marte. Ambos suponen vivencias a veces extremas, tanto en lo que pueden ser fuertes transformaciones (Plutón) de la filosofía personal de la vida y la moral (Júpiter), como sagaces y determinantes (Marte) intentos de lograr la fortuna o la abundancia (Júpiter).

EXPLICACIÓN COMPLEMENTARIA

Vamos a añadir seguidamente otro elemento más en la interpretación de carácter analógico que venimos realizando. Se basa en la realidad de que no únicamente el planeta toma características del signo zodiacal en que se encuentra, lo cual hemos tratado de sistematizar planteando la teoría de que el planeta se expresa a través del signo, o que el planeta se desarrolla en el ambiente y el terreno simbolizados por el signo zodiacal.

Ocurre igualmente que el signo zodiacal en sí se activa de diferente manera dependiendo de cuál sea el planeta -si es que hay alguno- que transita por él, y de qué tipo de estado por los aspectos que recibe es en concreto el de ese astro.

Podríamos enunciarlo de la siguiente manera: “no solo el planeta es condicionado por el signo en que se encuentra.

TAMBIÉN EL SIGNO ZODIACAL ES ACTIVADO DE DISTINTA MANERA DEPENDIENDO -entre otros factores- DEL PLANETA/S QUE SE LOCALIZA EN EL Y DEL ESTADO DE ESTE”.

Así, en el caso que venimos tratando, Júpiter activa o pone en movimiento al signo del Escorpión de acuerdo a las características planetarias del primero.

Sabemos que el signo del Escorpión se encuentra en analogía con las vivencias psíquicas intensas. Concretamente, esta zona zodiacal se encuentra directamente en afinidad con la experiencia sexual, por lo que Júpiter podemos decir que incluirá un factor de abundancia o de plétora al respecto. A la vez, la fachada y una generosidad solo de imagen pueden ser notas desarmónicas en relación, igual que el derroche hueco y superficial.

Las palabras-clave del signo del Escorpión, como ya sabemos, son yo callo y yo deseo.

No cabe duda de que la presencia del social Júpiter en un signo de agua, los cuales tienden por lo general a cierta introversión, supone una inclinación a la relación social pero pasando poco a poco de confianza en confianza, pues un enfrentamiento directo está más en analogía con el elemento fuego.

Así, el yo callo supone cierta reserva, pero no olvidemos que también el deseo mueve montañas.

 

Saturno en el signo del Aguador.

Saturno, como ya habíamos detallado en su estudio esencial, puede tener tanto un cariz marcadamente mental como fundamentalmente atado a lo práctico y al mundo de la materia.

Al encontrarse este planeta en un signo de aire, no cabe duda de que la porción intelectual crece, aunque no olvidemos que la realidad material no se pierde de vista nunca.

El planeta de la constancia y la voluntad en un signo de aire se provee de algo más de flexibilidad de la que por sí solo muestra. Veamos ahora por separado y brevemente el resultado de estas combinaciones entre el factor saturniano y los tres signos del elemento aéreo.

Saturno en el signo cardinal de aire (la Balanza) se sitúa en exaltación, y con razón. Ello es evidente si nos percatamos de que Saturno gusta de controlar mediante planes, a la vez que el signo de la Balanza por ser el cardinal de aire es el que plantea el proyecto mental original. Por tanto, los entusiastas proyectos del signo de la Balanza ganan en sistematicidad con Saturno, lo cual hace que la duda se resuelva mediante la prudencia.

Saturno en el signo común de aire (los Gemelos) está peregrino. Este planeta ve aumentada su flexibilidad y rapidez, con lo que la combinación podríamos definirla como astuta. El intelectualismo geminiano puede sumarse a la frialdad de Saturno, con lo que se llega a un cierto cerebralismo.

Pero pasemos ahora a lo que nos trae fundamentalmente a esta página, y que es la situación de Saturno en el signo del Aguador.

Por ser este signo zodiacal de carácter fijo, podemos decir que la voluntad y la constancia de este planeta no quedan mermadas, sino todo lo contrario, se afirman. Pero esto sucede especialmente en el terreno mental investigador, que es el que corresponde al signo del ángel o el Aguador.

Sabemos que lo que vamos a estudiar en el ser humano mediante Saturno es su voluntad, la capacidad de trabajo o esfuerzos prolongados, sus experiencias en relación con las resistencias o pruebas que ofrece la materia (espacio y tiempo), la rigidez, la responsabilidad, etc.

En el signo del Aguador podríamos encontrar una cierta rigidez mental o de conceptos, teniendo en cuenta la naturaleza saturniana y la cualidad fija del signo en que está. Por otro lado, la constancia mental sería una gran virtud, debido a los mismos dos factores citados.

Saturno en el signo del Aguador es una posición de interesantes contrastes en lo mental. No en vano encontramos a este planeta en uno de sus dos domicilios. Por un lado el planeta Saturno indica la tradición, mientras que el signo Aguador es el del futurismo. Esto se sintetiza en un recogimiento del legado del pasado para entrar en el desarrollo del genio personal por nuevos derroteros.

Pero también el planeta Saturno es el del materialismo, por lo que las aplicaciones mentales o técnicas del signo Aguador pueden verse solo desde la óptica de los intereses materiales o políticos. Saturno ahí simboliza la entrada de rígidos intereses creados en el ámbito de la ciencia.

En cuanto a vencer las resistencias de la materia, no cabe duda de que se tenderá a usar lo más posible los medios técnicos modernos, lo que puede inducir a la lúgubre vida (Saturno) tecnificada (Aguador).

EXPLICACIÓN COMPLEMENTARIA

Como podrá observar el estudiante, en ocasiones se empatan o unen frases cuyas palabras se desglosan en relaciones astropsicológicas. Es decir, una oración o hilo de razonamiento se separa en elementos que se relacionan mediante paréntesis con planetas o con signos.

Por ejemplo podemos tomar el del anterior párrafo: lúgubre vida es una analogía saturniana, mientras que tecnificada es un sinónimo astrológico o analogía del signo del Aguador.

Este sencillo ejercicio posee más relevancia de la que en principio podamos sospechar, ya que en sí no solo constituye un sistema de lectura o interpretación astrológica bastante perfeccionado y exacto, sino aún más: es en sí un lenguaje de tipo arqueométrico (recordemos: medida antigua).

Conseguimos nada más y nada menos que dar el valor exacto a cada palabra y cada frase en relación con afinidades vibratorias universales.

Sabido es el a veces grave problema que constituye el diferente significado que se da a las palabras y las frases desde el punto de vista mental. Con esta técnica, la cual se irá logrando como habilidad práctica poco a poco, podemos localizar las llaves que pueden unir de forma armónica y coherente el lenguaje de los alfabetos y el de los símbolos astropsicológicos.

Continuando con Saturno en el signo del Aguador, pasemos ahora a considerar que Urano y el propio Saturno son los regentes de este signo.

Urano puede hacer que la voluntad representada en Saturno no solo gane fuerza con la rutina y el batallar diario, sino que se buscarán métodos para superar las barreras espacio- temporales, incluso desde el punto de vista práctico. Al respecto ya hemos citado el uso de los medios técnicos.

Además, una buena dosis de reflejos uranianos puede hacer milagros. Urano procura despegarse rápido por encima de las limitaciones cotidianas que lo puedan atenazar.

Debido a lo anterior, es posible que la voluntad desde el punto de vista desarmónico actúe espasmódicamente o a brincos por la fuerza que le trasmite Urano.

Respecto al paso del tiempo o experiencia, no cabe duda de que Saturno en el signo del Aguador significa una formación de estructuras de conocimientos o edificios. Estos por lo general se suelen mantener al día (Aguador), pero la rigidez saturniana también manda. Es decir, lo moderno (Urano) se convierte en útil (Saturno).

La palabra-clave del signo del Aguador es “yo sé”. Significa que la voluntad y la experiencia con el tiempo hacen algo más que empujar y recibir palos de la vida. Sienten la necesidad de saber acerca de la vida, o saber cómo tener el mínimo de problemas y de obstáculos.

 

Urano en el signo del Centauro.

Pasemos con este ejemplo al primero en lo que se refiere a las tres octavas superiores.

Urano mide o representa en el ser humano su intuición, su nivel de estrés, la renovación mental y las conductas relámpago de diferente tipo que pueda mostrar.

Urano es el preludio de una facultad de la mente humana que se irá desarrollando y equilibrando a lo largo de la Era del Aquarius de manera especial.

Es la intuición o pensamiento superior. Es decir, en la mente humana existe el pensamiento razonado de carácter lógico o verbal, pero también el plano mental del hombre desarrolla otro nivel de funcionamiento, el cual se encuentra más o menos despierto dependiendo de la persona.

En todos los casos y como mínimo, lo que sí podemos investigar en todas las personas, es cómo se encuentra su renovación mental cara al futuro.

Urano en los signos de fuego se localiza en un elemento que hace crecer su energía y carácter espiritual o, también, aunque parezca contradictorio, puede aumentar la carga instintiva uraniana. En este último caso lo que ocurre es que la persona pretende desapegarse y cortar con todo tipo de responsabilidades pero de manera animal instintiva. Es decir, predomina la rebeldía y el libertinaje.

Efectivamente, estos personajes quieren renovarse mentalmente, pero a costa de actuar de forma alocada con los que les rodean.

Urano en un signo de fuego puede actuar tanto persiguiendo el más noble de los ideales como actuando de forma agresiva para buscar lo que llama su libertad personal.

Urano en el signo cardinal de fuego (el Carnero) es una posición siempre con una dosis de lo revolucionario. Los fogonazos llegan a la mente por arriba, por la coronilla o parte superior de la cabeza. La vivencia de la libertad (Urano), tanto personal como de los demás, se plantea como un motivo de lucha (Carnero).

Urano aquí es más súbito que en ningún otro signo, tanto para bien como para mal.

Urano en el signo fijo de fuego (el León) se encuentra en exilio. Al bien sentado en sus realizaciones signo del León no le gustan demasiado los cambios excéntricos ni las anarquías.

Visto desde el otro ángulo, al soberbio, poderoso y egocéntrico signo del León le pueden molestar los ideales de igualdad y de libertad.

Urano en este signo tiene el inconveniente de que el egocentrismo leonino aumenta todavía más, ya que las decisiones se toman en mayor cantidad en función del yo mismo.

A la vez, si Urano se encuentra bien aspectado, las propias genialidades o excentricidades se vuelven totalmente creativas.

Continuemos con Urano en el signo del Centauro. Aquí está en caída, pues la exaltación de Urano es en el signo de los Gemelos.

Esta caída a veces resulta sorprendente, pues se supone que el talante liberal del signo del Centauro apoyaría las reformas y los modernísimos aires de Urano. Pero muchas veces no es así.

Recordemos que Júpiter busca la libertad, pero a la vez quiere mantenerse a bien e integrado con la media social, ante la cual quiere una posición. Urano no solo es cultural y abierto como Júpiter, sino que es revolucionario, vanguardista y extremista en lo mental.

Aun así, como ya hemos dicho, la caída puede ser muy fortalecida si los aspectos de Urano en Centauro son armónicos. Entonces la intuición o pensamiento de síntesis (Urano) puede extenderse a otras culturas y países (Centauro); las ideas renovadoras (Urano) ven más allá de lo que los demás perciben (yo veo del Centauro); y la renovación mental (Urano) llega a todos los conceptos filosóficos de la vida, así como a la moral social e individual.

Urano en el Centauro quiere llegar más lejos, tanto por el planeta como por el signo. Es buena posición para los buscadores de estrellas, pero puede hacer un temperamento rebelde e independentista, que no se quiere someter a nada.

Por ello, la inclinación es que la mente superior (Urano) esté siempre viajando (Centauro). Se tiende a romper mentalmente (Urano) todo tipo de fronteras entre países, culturas, etc., con lo que los viajes serán una necesidad para abrir el pensamiento, lo que puede conducir en sentido desarmónico a un talante bohemio excéntrico, pero a la vez algo acomodado por el Centauro y Júpiter.

Júpiter es el regente del signo donde ahora hemos colocado a Urano. La mezcla entre Urano y Júpiter es idealista con intensidad, pues los ideales de tipo vanguardista se mueven en la órbita de Urano, a la vez que los valores morales son propiamente jupiterianos.

De ese modo, la renovación uraniana quiere llevarse al terreno de lo moral y a la ética del Centauro. En lo social se puede actuar con originalidad o con extravagancia, pero siempre quedando por encima de la media de la rutina.

La libertad es otro de los eslóganes de la posición, al igual que el ver las cosas desde un punto de vista amplio, sintético y globalista.

El problema puede ser el esnobismo, o el querer estar dentro de una élite de avanzados que derrochan con sus modernos y excéntricos lujos.

La palabra-clave del Centauro es yo veo, con lo que esta posición destaca por su visión futurista, la cual se sitúa por encima del momento presente.

Neptuno en el signo del Escorpión.

Neptuno es el planeta de la evasión y de todas aquellas experiencias que suponen una hipersensibilización del cuerpo astral. Tanto las experiencias místicas como los mayores autoengaños internos, así como estados de desequilibrio psicológico al igual que de sublime inspiración, se sitúan en analogía con este astro.

Ya sabemos que el astro Neptuno posee una clara relación con el subconsciente del ser humano, al cual llamamos sub y no inconsciente para dar a entender que, aunque es un estrato tremendamente profundo de la memoria ancestral, se encuentra en un nivel en el cual aflora fácilmente hacia el consciente, aunque por lo general ello sucede con vagas o no muy claras impresiones.

Si la Luna es la imaginación, Neptuno es la superimaginación; si la Luna es la susceptibilidad, Neptuno es la hipersensibilidad, incluso a energías y factores ocultos, etc.

Neptuno en cualquiera de los tres signos de agua se encuentra sin duda con mucha fuerza en lo que es puramente su terreno, ya que también el elemento agua está en sintonía con el mundo del inconsciente, lo oculto y psíquico.

Este fortalecimiento de Neptuno en los signos de agua puede ser interesante siempre y cuando se controle esa energía psíquica, pero en cualquier caso habrá que observar por otros factores del horóscopo que efectivamente hay posibilidades de mantenerse ligado a la realidad.

Es decir, Neptuno aumenta tanto la carga energética en los niveles psíquicos profundos que se precisa de otras fuerzas más de tipo objetivo y realista, pues se corre el riesgo de quedarse “colgado” de mundos y creaciones del astral, las cuales pueden ser tanto agradables como desarmónicas, pero que en cualquier caso han de ser equilibradas con un fuerte sentido de la realidad.

Neptuno en el signo cardinal de agua (el Cangrejo) aumenta la sensibilidad en gran medida a las experiencias psíquicas del hogar, durante la infancia y después, las cuales no pocas veces están rodeadas de un aire de engaño, religiosismo, misticismo, misterio, u otros.

La función de la imaginación está acentuada, por lo que esta determina sobremanera a la persona en su vida.

Neptuno en el signo común de agua (los Peces) hace que, por la cualidad común, aumente la capacidad de expresión de los mundos internos. No en vano es el único domicilio del planeta Neptuno.

Esas posibilidades de expresión que comentamos no solo pueden ser hacia fuera mediante al arte o la entrega a algún motivo caritativo, sino que los mundos internos pueden ordenarse en torno a una profunda fe o mística interna.

Neptuno en el signo fijo de agua es el que nos ha tocado estudiar con más amplitud.

Lo fijo indica precisamente la posibilidad de mayor profundización, en este caso en la psiquis subconsciente. Al igual, si existe algún tipo de experiencias evasivas, estas pueden prolongarse durante bastante tiempo o estabilizarse. Lo fijo significa constancia, tanto para lo bueno como para lo malo.

Neptuno en el signo del Escorpión une la búsqueda de experiencias elevadas o evasivas con los asuntos propios de este signo: lo sexual, lo oculto, lo esotérico…

Neptuno en el Escorpión está exaltado, lo que significa que consigue ahí gran fuerza.

En cuanto al tema sexual, se cae fácilmente en aventuras enredadas o que terminan en fantasmas para la cabeza. Igual que se tiende a idealizar o sublimizar en exceso a la otra persona (Neptuno), de la misma manera se genera un posterior desengaño o hipersensibilidad de rechazo hacia ella.

Desde el punto de vista inferior de esta posición, es frecuente que se use y abuse de los medios evasivos en relación con las experiencias físicas escorpionianas.

Así, la única solución posible, hablando de soluciones, es sintonizar con otra persona que posea una fe o esperanza en algún ideal compatible.

Es igualmente factible que con Neptuno en el Escorpión se logre una entrega muy elevada (Neptuno) en lo que a los asuntos de la pareja se refiere (Escorpión). La humildad y la entrega son las claves mágicas.

Neptuno también representa, como ya se vio en el apartado correspondiente al planeta, las inclinaciones en cuanto al ocio y las vacaciones. Escorpión posee una amplia gama de vibraciones a tal efecto, que van desde lo más retorcido e infernal, hasta el relax logrado mediante técnicas de autodesarrollo personal.

Las experiencias y fantasías del nivel subconsciente están muy en relación con el tema sexual o pasional. Tenemos que diferenciar entre ambos, ya que como se ha dicho, la palabra sexual viene de sex (3 +3), con lo que una relación entre dos personas que no se desarrolle en los tres niveles (físico, emocional y de la conciencia) no es totalmente sexual.

Neptuno puede generar aguas estancadas o sublimes vibraciones que conducen a la plenitud y a la paz interna.

Pero no olvidemos que mediante Neptuno estudiamos en el ser humano algo totalmente trascendente en él, siendo ni más ni menos que su vivencia interna de lo superior. Hay quien podrá decir que hay personas que son ateas u otras que ni siquiera se han planteado el tema de algo superior, pero ello no es cierto.

Si somos suficientemente objetivos, veremos claramente que todo ser humano idolatriza a algo, aunque sea a la nada. Unos colocan en su altar a la bolsa y a los capitales, otros a su ídolo del rock, muchos a los mandatarios de las religiones oficiales, otros a fuerzas supersticiosas y hasta unos cuantos a los extraterrestres.

Para unas personas los valores morales tradicionales son la manifestación de lo más elevado, para otras es cierta forma de expresión del arte, unos cuantos ven a la naturaleza como la máxima expresión, etc. Y todas estas interesantes inclinaciones, vivencias y diferencias son estudiadas de forma profunda mediante el planeta Neptuno.

Por supuesto que Neptuno en un signo de agua trata de llegar a lo superior mediante sus experiencias psíquicas. Así a través del escorpión la vía neptuniana pasa por la sublimación de la energía sexual, la profundización en los misterios de lo oculto o esotérico, la introspección personal, etc.

No podemos olvidar que el signo del Escorpión es tanto el animal reptante y dañino como el águila que se eleva hacia las alturas. El subconsciente o experiencia neptuniana se abre o se manifiesta en el signo del Escorpión, pasando por profundas crisis internas y sucesivas muertes a lo instintivo.

Neptuno en el signo del Escorpión es la expresión de las fuerzas del subconsciente (Neptuno) como una intensa limpieza de tóxicos para el organismo psíquico (Escorpión).

Los regentes del signo Escorpión son Plutón y Marte.

La combinación entre Neptuno y Plutón es fuerte, ya que el primero tiende a quedarse muchas veces en un estado de hiperpasividad, mientras que Plutón genera potentes transformaciones ante las cuales Neptuno suele sentirse un poco herido. Pero, a la vez, Neptuno es la fe necesaria para acometer tal empresa de buceo dentro del ser interno.

Marte induce a una actividad, aunque el estado de Neptuno sea de desasosiego interior en los momentos depresivos, pero la acción es un buen método para sobrepasar la tormenta.

Las palabras-clave del signo de Escorpión son yo deseo y yo callo.

En cuanto al yo deseo, existe una fuerte oposición o dualidad entre las pasiones escorpionianas y los afanes de elevación de Neptuno, los cuales se pueden ver mezclados con frecuencia.

El yo callo hace que el variado y sugerente mundo de lo subconsciente sea difícilmente expresable, con lo que solo el trabajo sobre uno mismo parece un método seguro.

Plutón en el signo del León.

Mediante Plutón estudiamos las energías internas de la persona, tanto en el sentido autotransformador como en la manifestación de autodestrucción. Una de las manifestaciones de eso que hemos llamado el kundalini según el término sánscrito, es precisamente la energía sexual, que es una de las expresiones de la energía interna total.

Quizás resulte más fácil entender de ese modo como es que Plutón puede regir tanto la ultraviolencia como las prácticas de perfeccionamiento integral del ser humano. La cosa es clara, ya que este planeta alberga tanto la posibilidad de canalizar la fuerza interna hacia lo evolutivo como dirigirla hacia lo degenerativo.

De las tres octavas superiores descubiertas hasta ahora, una significa una intensificación de lo mental, lo cual se simboliza en el planeta Urano; la segunda es el modelo de una gran fuerza concentrada en lo psíquico-subconsciente y, la tercera, representa el crecimiento de las energías físicas y de la conciencia, ya que Plutón es la octava superior de Marte.

Este último se desarrolla como una energía intensa tanto en lo instintivo como en el dominio del ideal. Por ello, también Plutón puede dirigir sus mayores efectos en lo instintivo como en el mundo de la conciencia. Ya se ha señalado que si el Sol es la conciencia, Plutón cierra el ciclo de diez planetas como el transformador de la conciencia mediante el sufrimiento y el autodescubrimiento.

Plutón en el triángulo de fuego ve acentuada su tendencia a manifestarse en el plano de la conciencia, o bien, del instinto, de manera tanto enérgica como en ocasiones violenta.

Plutón en el signo cardinal de fuego (el Carnero) tiende a transformarse y transformar lo que le rodea mediante la entrega total, es decir, arriesgándolo prácticamente todo.

Esto hace que las aventuras en la vida sean transformadoras, pero también prolijas en roces y disputas.

Plutón en el signo común de fuego (Centauro) renueva desde la profundidad todo lo que es la filosofía de la vida y la moral, así como las reglas del juego social. En lo sexual, el idealismo y el gusto por la abundancia marcan un estilo.

Plutón en el signo de fuego y fijo (el León) está según mi experiencia en exaltación. La energía interna ha de manifestarse de forma creativa, tanto dejando “hijos” y obras como actuando de continuo para que la individualidad se encuentre centrada en sí misma.

Si esto no ocurre así, las energías internas se manifiestan en orgullo, soberbia, egocentrismo y cierto despotismo. En un sentido armónico, no cabe duda de que la combinación es muy poderosa desde el punto de vista espiritual, ya que el afán de perfeccionamiento y mejoramiento personal (Plutón) se une a la osadía y la nobleza del León.

En sentido inverso, Plutón es el foco de los instintos más rastreros, los cuales en este caso se destinan al logro de poder personal y de prerrogativas de mando.

En cuanto a las tendencias sexuales, la tónica equilibrada de la posición es la magnanimidad y el buen corazón, mientras que la fase involutiva de Plutón en el León es el despotismo sobre la pareja y el jolgorio desenfrenado para liberar las energías.

El regente de este signo en que estudiamos a Plutón es el Sol, el cual tiende a que los comportamientos se realicen a la luz, pero Plutón desarmónico en el León puede hacer que la individualidad (Sol) esté marcada por lo obscuro y morboso (Plutón).

En la otra polaridad, si Plutón se sitúa o se controla de forma evolutiva, la individualidad posee una energía interna prácticamente inagotable, la cual hace que el yo interno se integre con cierta facilidad a las experiencias de la vida asimilándolas correctamente.

Recordemos que Plutón es la capacidad de integración yo- ambiente, así como la consistencia del yo con el yo.

Las palabras-clave del signo del León son yo oso y yo hago.

El yo oso puede serlo en cuanto a la osadía para enfrentarse consigo mismo.

El yo hago es la creatividad a la que la energía interna puede ir dirigida.

es Spanish
X