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Triplicidades o Triángulos de Elementos

Tabla de contenidos

Triplicidades o Triángulos de Elementos.

Es seguramente la clasificación más importante de los signos zodiacales, aun cuando la más potente es el conjunto de todas las clasificaciones aplicadas a cada uno de los signos.

Esta división de triplicidades reparte el zodíaco en cuatro grupos de tres signos, llamándose triplicidad a cada grupo de tres.

Los cuatro elementos o las cuatro triplicidades son los signos de fuego, de tierra, de aire y de agua. Como se observa en la figura 42, a partir del signo del Carnero se continúan series en el orden fuego-tierra-aire-agua-fuego-tierra-, etc.

LOS 4 ELEMENTOS Y LAS 4 TRIPLICIDADES DE LOS SIGNOS: FUEGO, AIRE, AGUA Y TIERRA
LOS 4 ELEMENTOS Y LAS 4 TRIPLICIDADES DE LOS SIGNOS: FUEGO, AIRE, AGUA Y TIERRA

Esta filosofía de los 4 elementos de la naturaleza viene del mundo griego antiguo pero, en realidad, de mucho antes.

El origen de los 4 elementos se encuentra en las 4 cualidades primitivas, del modo siguiente (Fig. 43):

LAS CUALIDADES PRIMITIVAS Y LOS ELEMENTOS
LAS CUALIDADES PRIMITIVAS Y LOS ELEMENTOS

 

FUEGO: CALIENTE Y SECO.

AIRE: CALIENTE Y HÚMEDO.

AGUA: FRÍA Y HÚMEDA.

TIERRA: FRÍA Y SECA.

El símbolo de cada uno de los elementos se encuentra en la figura 44.

 

SÍMBOLOS DE LOS 4 ELEMENTOS Y ESTRELLA DE DAVID
SÍMBOLOS DE LOS 4 ELEMENTOS Y ESTRELLA DE DAVID

Como se observa, la unión de dichos símbolos conduce a la formación de la estrella de David o Sello de Salomón, clave esotérica con su base en el número 6.

El triángulo con la punta hacia arriba significa lo ideal y lo abstracto mientras que, el triángulo con la punta hacia abajo, representa lo concreto y lo material.

En la unión de ambos triángulos, el del espíritu y el de la materia, encontramos el perfecto equilibrio, es decir, la unión íntima entre el Macrocosmos y el Microcosmos, la armonía entre el hombre y su ambiente y, en definitiva, el YUG, UNIÓN…

El fuego simboliza el ideal, el aire el intelecto, el agua el sentimiento y la tierra la materia.

Los elementos fuego y aire tienen el triángulo con la punta hacia arriba, indicando el idealismo o la falta de concreción.

El aire posee una línea horizontal que representa un filtro antepuesto al ideal -el intelecto- el cual puede perfeccionar el ideal o anularlo. En cambio, el fuego es espontáneo del todo.

El agua y la tierra tienen su triángulo mirando hacia lo material, pero el agua no tiene barreras previas, indicando su sensibilidad hacia la naturaleza pero también su desprotección. La tierra, en cambio, sí posee una raya horizontal, la cual representa su gran prudencia, a la vez que su conservadurismo.

Ahora paso a describir cada uno de los elementos por separado.

Elemento Fuego.

ANALOGÍAS ESENCIALES.

Simboliza, por un lado, los ideales y la intuición espiritual y, por otro, los instintos y el temperamento colérico.

Ciertamente, en este elemento se manifiesta un contraste notorio, por una parte, tenemos al ser activo, sincero, noble, espontáneo, idealista, valeroso, intuitivo y buscador de la verdad, pero, por el otro, al individuo colérico, pasional, bruto, animalizado, instintivo, egocéntrico y violento.

El fuego es el elemento menos denso de los 4, pues es la energía intensa de la combustión.

En lo espiritual, representa la cálida luz interna de la conciencia que alumbra al SER y su conducta, pero, en lo animalizado, significa el fuego de los instintos que quema al ser desde dentro.

El elemento fuego es el ideal o la moral personal, así como su manifestación en las acciones. Las experiencias duras o pruebas fomentadas por el elemento fuego son aquellas en las que el organismo y las facultades funcionan a tope, aquellas en las que los ideales son puestos en duda, las que requieren una lucha enérgica, las que motivan un conflicto a la conciencia, las que requieren un riesgo, etc.

Las vivencias felices creadas por el elemento fuego son aquellas en las que hay sinceridad, las que brindan salud y vitalidad, las que consiguen un bienestar para la conciencia, las que proporcionan acciones exitosas, etc.

Algunas analogías para este elemento son las siguientes, en las que se ha de tener en cuenta que debajo de cada cualidad armónica del elemento, se añade otra desarmónica también perteneciente a dicho elemento.

Salud Ideales

Derroche de la vitalidad Pasiones

Optimismo Intuición

Jolgorio incontrolado Instintos

Sinceridad Valentía

Brusquedad Temeridad

Fortaleza de carácter Espíritu batallador

Tiranía Agresividad

Seguridad Energía

Orgullo Violencia

Individualidad enérgica Espiritualidad

Egocentrismo Animalidad

Deporte

Actividades violentas

Todos los signos de fuego son positivos (extrovertidos): figura 41.

SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS
SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

Dichos signos son el Carnero, el León y el Centauro, los cuales forman el primer triángulo o triplicidad (Fig. 42-1).

Primer Triángulo: el Carnero, el León y el Centauro.
Primer Triángulo: el Carnero, el León y el Centauro.

SIMBOLISMO PROFUNDO.

El elemento fuego es el que corresponde a la naturaleza más activa del zodíaco y representa al YO o la voluntad. Los signos de fuego ante todo tienen una vivencia intensa de su YO, de su voluntad y de sus TENDENCIAS MORALES. Esta CONCIENCIA o voluntad es la ESENCIA más profunda del hombre.

Todo acto está respaldado por una fuerza moral (noción de lo correcto y de lo incorrecto) y, hasta cierto punto, por una dosis de OPTIMISMO que da el elemento fuego.

Frente a las fuerzas llamadas energía moral, optimismo, conciencia y voluntad, el fuego, como contraposición en su vertiente disonante, da un comportamiento PASIONAL E INSTINTIVO.

El signo fogoso está de continuo impulsado por una fuerza interior a desplegar una INTENSA ACTIVIDAD. En el caso del signo del Carnero, se trata de imponer la propia voluntad como un pionero que no retrocede ante nada, por lo que su tónica es la del luchador. EL signo del León, en cambio, es más sereno y consciente de su poder creativo a la vez que posee gran valentía, por lo que su tipo es el creativo.

El signo del Centauro tiene como máxima el llegar siempre más lejos y superarse continuamente, guiándose por una Ley superior o ideal, por lo que su forma de ser es la del superador.

El ser de fuego, en general, es IDEALISTA, ENTUSIASTA Y ALEGRE. El afirma su vida continuamente, con metas futuras claras y derroche de vitalidad.

En lo mental, atiende más a su INTUICIÓN o visión personal de las cosas que a los razonamientos lógicos. En un intercambio de opiniones, sobre todo defenderá las suyas con mucha fuerza y gran énfasis, aunque quizás no con mucho sentido común y, eso sí, bastante apasionamiento. Lo peor para él es que se derrumbe su edificio moral e ideal.

En lo moral, el ideal supremo del fuego es la conquista de su LIBERTAD bajo el único mandato de su conciencia. Y de ahí que la diferencia entre el fuego desarrollado y el vulgar esté precisamente en la calidad moral de su conciencia.
Los dos extremos posibles están más distantes uno del otro que en el caso de los otros tres elementos: aire, agua y tierra.

Ello se debe a que en el elemento fuego estamos hablando de la voluntad, esencia u origen del BIEN y del MAL.

En el arte, el fuego tenderá a expresar una energía dinámica externa o MOVIMIENTO y, en lo interno, una continua lucha entre la alegría y la tristeza, al igual que entre el bien y el mal. Los motivos serán de LUCHA, TRIUNFO o DESTRUCCIÓN. En lo sexual, es tremendamente VITAL y DIRECTO, manifestando una gran SINCERIDAD o un claro ABUSO de la pareja. El triángulo de fuego, en síntesis, es el principio de tónica ESPIRITUALISTA y, como oposición, puede llegar a ser un verdadero animalito manejado por sus INSTINTOS AGRESIVOS. 

Elemento Aire.

ANALOGÍAS ESENCIALES.

Simboliza la mente, la inteligencia, la comunicación y la adaptabilidad, pero, en contrapartida, representa la frialdad emocional, el intelectualismo exagerado, el despiste, la expresión superficial y la poca practicidad de las acciones.

El elemento aire elevado es humano, con sentido común, universalista, expresivo, amigable, de viva inteligencia e intuitivo en el mundo mental.

Por otro lado, el elemento aire inferior es excéntrico, olvidadizo, inestable de carácter, superficial sentimentalmente, hueco parlanchín, irrealista e intelectualmente no creativo sino imitativo.

El aire es el segundo elemento menos denso, siendo muy compresible o comprimible (amoldable), invisible (difícil de entender) y con poca cohesión interna (flexible). Por todos lados se mete (curioso), abarcando mucho y apretando poco.

En lo espiritual, representa la necesidad de que la mente estudie e investigue de continuo las causas y los fenómenos de la vida. Es el aire que necesitamos respirar sin cesar si no queremos morir asfixiados. Pero también precisamos expulsarlo, pues no cabe una buena inhalación sin una correcta exhalación.

De ahí que el elemento aire representa la expresión o exteriorización del pensamiento: lenguaje escrito o hablado, gestos, etc.

Las experiencias duras o pruebas apuntadas por el elemento aire son las que muestran confusión de conceptos, agotamiento intelectual, acumulación de preguntas sin resolver, defectos de la comunicación interpersonal, dispersión de energías, falta de concreción de los proyectos, etc.

Las vivencias felices incitadas por el elemento aire son aquellas en las que hay equilibrio mental, relaciones comunicativas satisfactorias, éxitos intelectuales, sabiduría en los conceptos, adaptación a las circunstancias, etc.

Algunas analogías de este elemento son:

Adaptabilidad Sinceridad
Dispersión Cinismo
Comunicación Estudio
Verborrea Memorización inútil
Inteligencia Investigación
Idiotez Superficialidad
Equilibrio mental Mente filosófica
Inestabilidad mental Mente inmadura
Vivacidad Expresividad
Nerviosismo Indiscreción
Sensatez
Falta de sentido común

Todos los signos de aire son extrovertidos o positivos, tal como se observa en la figura 41.

 

SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS
SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

Dichos signos son los Gemelos, la Balanza y el Aguador, los cuales forman un segundo triángulo o triplicidad. (Fig. 42-2)

Segundo Triángulo: los Gemelos, la Balanza y el Aguador.
Segundo Triángulo: los Gemelos, la Balanza y el Aguador.

SIMBOLISMO PROFUNDO.

Ahora penetramos en el MUNDO MENTAL o del PODER COGNOSCITIVO, llamado por Platón ESFERA DE LAS IDEAS. Si el elemento terrestre es el sensorial, el aéreo entonces es el metafísico.

El elemento aéreo se recrea con algo que podríamos llamar embriaguez cognoscitiva y, desligado del mundo terrestre, es un ciudadano del mundo de aire. En este dominio, él recrea de continuo sus energías mentales, fatigadas de la resistencia que opone la materia.

El elemento aéreo vive una vida de pensamientos y construcciones mentales. Para él lo real son sus pensamientos, siendo su misión el crear y recrear en su mundo verdaderos EDIFICIOS MENTALES, lógicos y hasta geométricos.

La relación de las ideas debe ser conexa y lógica, siendo el supremo mandamiento el de una SABIDURÍA DE LA VIDA regida por leyes perfectas.

Pero hay tres tipos de aire: el de la Balanza es el artista, el de los Gemelos es el pensador o el continuo buscador y, por último, el del Aguador es el investigador o erudito.

Para el elemento aéreo, los sucesos del mundo físico son meros fenómenos cuyas causas permanecen ocultas mientras no se las busque. Él ve las realidades como proyecciones de un mundo más alto, a la vez que sabe que lo que viene por los sentidos puede ser engañoso. Él ve la vida y sus sucesos igual que se va al cine a ver una película: ¿para qué intervenir o hacer cambiar el desenlace?.

El elemento aéreo no es práctico como el terrestre ni pasivo como el acuático, sino que, si acaso, es un TEÓRICO DE LA VIDA.

Y, dependiendo de si la teoría la lleva o no a cabo, sabremos si está desarrollado pues, para él, es un verdadero esfuerzo cualquier realización concreta.

Él ve los procesos de la vida como algo ilustrativo de una teoría. Y si bien el elemento terrestre desconfía antes de su propia existencia que de la realidad externa, el elemento aire duda antes del testimonio de sus sentidos que de sus teorías.

De este distanciamiento de las cualidades aéreas con respecto a la vida física resulta, como norma muy general, una VACILACIÓN ante la iniciación de cualquier empresa, sobre todo en aquellas donde no se ve la ansiada perfección idealista.

Por otro lado, tenemos al DESPISTADO que, a veces, no se ocupa de las necesidades físicas elementales.

En lo erótico, en el supuesto (y no existente) ser “puro de aire”, no mandan ni la sensualidad (tierra), ni el romanticismo (agua), ni la pasión (fuego), sino solo el reconocimiento PLATÓNICO de otro ser a través del cual su existencia queda resuelta y completa. En este pacto queda incluido todo lo que puede unir al hombre y a la mujer, pero, sobre todo el sentimiento de que ambos piensan al unísono, es decir, un maravilloso entendimiento de conceptos e intuiciones.

El elemento aéreo ve las pasiones e inquietudes sentimentales del mundo del agua como una enfermedad que amenaza la armonía mental. Para él, las pasiones y dolores son producto de la poca claridad y de la ceguera, que taponan al claro reflexionar y discernir. Cuando esta maraña mental se despeja, se produce el indescriptible estado al cual el tipo elevado de aire aspira continuamente: la imperturbable alegría del sabio.

En la esfera científica, el elemento aire aspira a lo metafísico, a la CIENCIA DURA regida por las leyes de la lógica. Él no es empírico como el terrestre sino, más bien, ESPECULATIVO, aspirando a conocer el edificio entero del cosmos.

En lo artístico, pretende expresar la belleza del mundo de las ideas más que llegar a la perfección de las formas físicas (tierra), al romanticismo (agua) o a la energía dinámica pura (fuego). El elemento aire quiere expresar en su arte un símbolo de la VERDAD a la que aspira.

En lo moral, lo que el tipo aéreo considera como mal es el obrar contra la convicción verdadera propia. El pecado es tratar de socavar el edificio de la propia verdad y el peor de todos los males es la mentira. 

Elemento Agua.

ANALOGÍAS ESENCIALES.

Simboliza el sentimiento, la sensibilidad, la receptividad, la emoción, los dones artísticos y el romanticismo, pero, en sentido desarmónico, representa la susceptibilidad, la tristeza, la timidez, el sentimentalismo y la pasividad.
El tipo superior del elemento agua es apacible, comprensivo, cariñoso, poético, moldeable, acogedor, caritativo y sensible emocionalmente.

El inferior es apático, rezongón, aquejado, absorbente en lo emocional, inestable de carácter, sentimentalón y débil de voluntad.

El agua es el tercer elemento por orden de densidad de menor a mayor. Es poco compresible (algo tozudo) y amoldable al recipiente (adaptable).

En lo espiritual simboliza la unión psíquica entre el sujeto y el objeto o entre las personas.

Es el agua de la sensibilidad que necesitamos beber con medida para no deshidratarnos (resecarnos sentimentalmente) ni sufrir un ahogo (exceso de sentimentalismo). Esa agua pura, limpia y transparente es necesaria para la vida psico-emocional. Por el contrario, las aguas sucias, putrefactas o turbulentas son un peligro para la armonía sentimental aunque, a veces, necesarias. Aquí vienen a cuento dos refranes: “agua que no has de beber déjala correr” y “después de la tormenta viene la calma”.

Hay que decir que el agua de lluvia es símbolo de sabiduría, pues es un agua purificada, al haber sido evaporada, elevada al cielo y nuevamente condensada, para luego caer sobre la tierra. Esto lo explico para que se entienda por qué el Aguador (Ganímedes), que derrama su cántaro de agua sobre la tierra, es un signo de aire y no de agua.

El elemento agua, por tanto, representa el sentimiento y la sensibilidad artística, así como su expresión y manifestación.

Las pruebas de la vida propias del elemento agua son las que crean susceptibilidad, pesar psíquico, desequilibrio emocional, desengaños sentimentales, fracasos amorosos, confusión psíquica interna, separación del ser querido, pena, preocupación por una persona amada y sensación de desprotección afectiva personal.

Las vivencias felices generadas por el elemento agua son Las que producen equilibrio emocional, cariño, satisfacción sentimental, sensación de protección, intimidad, creatividad artística y unión con los seres queridos.
Algunas de las analogías de este elemento son:

Receptividad Imaginación creativa
Pasividad Imaginación incontrolada
Cariño Sentimiento artístico
Sentimentalismo Sensiblería
Romanticismo Unión emocional
Falta de practicismo Absorción emocional
Experiencias dulces Mundo interno rico
Experiencias tormentosas Mundo interno confuso
Reserva Carácter suave
Introversión excesiva Carácter blando
Sensibilidad Interiorización
Dramatismo emocional Adormilamiento
Inspiración
Mediumnidad

Todos los signos de agua son negativos (introvertidos), tal como se observa en la figura 41.

SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS
SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

Tales signos son el Cangrejo, el Escorpión y los Peces, los cuales forman un tercer triángulo o triplicidad (Fig.42-3).

Tercer Triángulo: el Cangrejo, el Escorpión y los Peces.
Tercer Triángulo: el Cangrejo, el Escorpión y los Peces.

SIMBOLISMO PROFUNDO.

Este aspecto humano corresponde a los SENTIMIENTOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y DESEOS.

Es el mundo de carácter SUBJETIVO y RECEPTIVO. El agua mezclada con el elemento tierra, también magnético y receptivo (-), forma el barro moldeable.
El mundo acuático afina con el estado que se vive durante el SUEÑO.

Los estados de ánimo de deseo y TEMOR son muy importantes en el elemento agua, cuya vida puede ir siempre, si no se fortalece, del polo de la SATISFACCIÓN al de la INSATISFACCIÓN, y viceversa. Igual que el cuerpo físico se alimenta de materia física, el CUERPO EMOCIONAL O ASTRAL necesita energía psíquica y, dependiendo de cómo la cree y de dónde la tome, se sabrá con qué tipo de persona de agua nos encontramos.

Por ello, para este elemento el mundo material está a veces huido de él o, al revés, el ser de agua huido del mundo terrestre. Esto sucede en dos vertientes: escapando de la realidad o, de forma más equilibrada, asimilando la realidad de manera romántica.

Este tipo humano se mueve entre los polos del miedo y la ESPERANZA y, a veces, ahonda todo lo posible en los sentimientos placenteros y dolorosos. El elemento acuático conforma a un ser ROMÁNTICO y SOÑADOR que, refugiado en su vida imaginativa, tiene tendencia a rehuir los obstáculos y a seguir siendo niño el mayor tiempo posible. Por ello se parece un tanto al avestruz.

Su vida amorosa es diferente a la del elemento tierra que, sobre todo, se basa en la sensualidad. En cambio, el amor acuático es NOSTÁLGICO, POÉTICO y DEPENDIENTE.

En su apreciación artística, el tipo de agua es romántico y subjetivo, ante el clasicismo del terrestre.

En lo moral, el acuático juzga de acuerdo al trasfondo psíquico y al CONFLICTO INTERNO, más que al hecho en sí. 

Elemento Tierra.

ANALOGÍAS ESENCIALES.

Representa el cuerpo físico, la materia, el realismo, el trabajo concreto y las propiedades materiales como también, en sentido disonante, la usura, el apego a la materia, la frialdad sentimental, el escepticismo ante los temas espirituales y la tosquedad de costumbres.

El tipo superior del elemento tierra es práctico, realista, firme, disciplinado, trabajador, responsable y estable de carácter.

El ser inferior del elemento tierra es adorador de lo material, falto de sensibilidad, frío, rígido, tosco, escéptico, poco pensador y apegado a los placeres sensuales que proporcionan la satisfacción de las necesidades básicas humanas.

La tierra es el elemento más denso de los cuatro, siendo muy poco compresible (inflexible) y estable (constante).

En lo espiritual, representa las correctas atenciones que necesita el cuerpo físico, así como la necesidad de obrar en la materia y moldearla, es decir, simboliza las ansias de materializar el ideal (fuego), los proyectos (aire) y los sentimientos (agua).

La tierra es, por tanto, el sustento de cualquier actividad de la vida pero, cuando el ser se apega a ella, puede quedar enterrado entre tanto materialismo y usura.

Entonces solo importan el dinero, las satisfacciones de las necesidades primarias y el poder material, quedando el espíritu verdaderamente crucificado en la materia.

Las pruebas o experiencias duras que presenta el elemento tierra son: penurias económicas, escasez material, engaños relacionados con el dinero, trabajo duro sin recompensa económica suficiente, enfermedades físicas, limitaciones del cuerpo físico, ruina, etc.

Las experiencias felices relacionadas con la tierra son: seguridad material, suficiente remuneración económica, trabajo llevadero, adecuada resistencia del cuerpo físico, adquisiciones de propiedades, etc.

Algunas analogías con el elemento son:

Abundancia material Realismo
Apego a lo material Escepticismo
Riqueza Concreción
Pobreza Materialismo
Trabajo feliz Dinero bien ganado
Trabajo obligado Dinero mal ganado
Trabajo intenso Ahorro
Paro laboral Avaricia
Fijeza Constancia
Tozudez Monotonía
Mente practicista Estabilidad
Mente mezquina Estancamiento
Reserva Firmeza
Pesimismo Inflexibilidad
Objetividad
Aespiritualismo

El elemento tierra forma un cuarto triángulo en el zodíaco, tal como se ve en la figura 42-4.

Los signos que lo componen son el Toro, la Virgen y el Macho Cabrío.

Cuarto Triángulo: el Toro, la Virgen y el Macho Cabrío.
Cuarto Triángulo: el Toro, la Virgen y el Macho Cabrío.

Todos negativos (introvertidos): fig. 41.

SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS
SIGNOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

SIMBOLISMO PROFUNDO.

Son personas de relación inmediata con el mundo de la realidad material. El elemento tierra configura un ser de la REALIDAD y de la acción en este mundo. Su fin es ahondar en el MUNDO TERRESTRE, pero éste opone por propia naturaleza una resistencia importante.

De los tres signos de tierra, cada uno tiene una misión en el acto real y simbólico de la agricultura: el Macho Cabrío (cardinal o de iniciativa) se encarga de introducir la semilla, el Toro (fijo o conservador) abona y cuida el suelo y, la Virgen (mutable o móvil), representa la cosecha y su utilización. Cuando usted estudie a continuación las cuadruplicidades, fijará del todo este concepto.

El elemento tierra hace sus juicios de valor a partir de los hechos y realidades del mundo externo o material. Este mundo exterior es, pues, lo único real.

La EXPERIENCIA y la HISTORIA de las cosas cobran una importancia capital.

En la parte sentimental, la persona de tierra no tiene tendencia a sumirse a los afectos, pues su contenido está bastante mezclado con las sensaciones corporales por lo que, la SENSUALIDAD, es básica en la vida psíquica y emocional de estos individuos. El tipo de tierra parece frío en su vida sensible y no muestra tendencia a tomar en cuenta los sentimientos de los demás.

Muchas veces el ser de tierra no da valor a la piedad, sea la propia o la ajena. En su mundo mental se orienta también a la realidad exterior, que es la única que puede dar MEDIDAS OBJETIVAS y CIENTÍFICAS. De ahí que el tipo terráqueo duda antes de su propia existencia que de la del mundo exterior, pues la existencia de ese mundo exterior queda probada por el testimonio de sus SENTIDOS. De este énfasis surgen las ciencias experimentales.

Además del gusto por la historia, este elemento se interesa por las ciencias naturales descriptivas. En el orden mental, nace la psicología empírica y, en general, la historia de la filosofía, de la religión, del arte, de la civilización, etc.

En el aspecto artístico, el elemento tierra quiere una LEY ESTÉTICA CLÁSICA, tratando de evitar cualquier tipo de arte sugestivo o imponderado. Es el aficionado al arte clásico.

En lo que respecta a lo moral, este tipo juzga de acuerdo al hecho realizado y sus consecuencias, sin detenerse en el conflicto, ni los propósitos, ni pasiones, etc. que movieron al acto en sí. Por ello, el elemento tierra es responsable de sus acciones y tiene confianza en un ordenamiento jurídico humano.

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