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Bases del Sistema de Estudio Dinámico Global del Yo

Tabla de contenidos

LA CRUZ DEL YO

LA CRUZ DEL YO
LA CRUZ DEL YO

Acudamos seguidamente a la figura E-9, que constituye una síntesis o visión de conjunto de lo explicado en el capítulo anterior.

En esa cruz observamos como el estudio dinámico del yo se puede resumir o globalizar de forma sencilla.

En el centro de la cruz figura la palabra YO, que es el centro fundamental del “sistema de estudio dinámico global”.

En los cuatro brazos se localizan las 4 fases dinámicas a considerar, las cuales son:

BRAZO VERTICAL

Localizamos la presencia de dos planetas astrológicos (Sol y Luna) como indicadores interpretativos fundamentales.

INDIVIDUALIDAD

Representada por la posición del Sol aspectado en signo y en casa.

PERSONALIDAD PSICO-AFECTIVA

Indicada por la Luna con su posición aspectada en signo y en casa.

 

BRAZO HORIZONTAL

Se encuentran dos casas astrológicas (casa I y casa XII) como indicadores interpretativos fundamentales.

CONDUCTAS CONSCIENTES

Indicadas por la casa primera y sus factores anexos:

A.

Signo zodiacal en el ascendente.

B.

Regente natal -y corregente natal si lo hubiera- aspectado en signo y en casa.

C.

Planetas presentes en la casa I, considerando sus aspectos, así como su posición en signo.

CONDUCTAS SUBCONSCIENTES

Representadas por la casa XII y sus factores anexos:

A.

Signo zodiacal en la cúspide de la casa XII.

B.

Planetas presentes en la casa XII, teniendo en cuenta sus aspectos y posición en signo.

 

 SÍNTESIS DE LA CRUZ DEL YO

Quizás el lector se haya percatado de que este sistema puede ser simplificado desde 4 componentes básicos -los 4 brazos de la cruz- a solo dos. Ello se basaría en el hecho de la afinidad que posee el Sol con las conductas conscientes y la Luna con las subconscientes.

Aunque después de interpretar los cuatro brazos de la cruz se pueda realizar una síntesis entre Sol y casa I (factores de la conciencia), por un lado, como la Luna y la casa XII (factores de la subconciencia), por el otro, ello no significa que no se deban de estudiar los cuatro brazos de la cruz separadamente al principio.

En el estudio astropsicológico vamos siempre viendo primero los factores interpretativos por separado para luego irlos integrando progresivamente.

No cabe duda de que el Sol posee una cierta analogía con la casa I debido a que ambos marcan el polo de la conciencia.

Además, como ya sabemos, el sector astrobiológico primero, que es el de la casa I, es afín al signo 1, el Carnero. En el signo del Carnero se exalta el Sol, por lo que también se puede decir que el astro solar posee una fuerza y potencia especiales en conexión con la casa I (afín al Carnero).

La Luna afina en cierta medida con la casa XII de una forma más indirecta, pues este planeta es regente de un signo de agua (el Cangrejo) y la casa XII es afín al signo 12, los Peces, que también es de agua.

Por tanto, aunque en último término este estudio del YO como algo con cuatro aspectos pueda ser sintetizado a dos, lo más correcto para no errar es hacer la interpretación inicialmente según los cuatro brazos de la cruz.

Por supuesto que al estudiante al principio este estudio dinámico global del yo le resulta un salto importante, pero para ello precisamente nos hemos detenido bastante en las bases de la Astrología y posteriormente en el sistema universal de interpretación de planeta aspectado en signo y en casa.

Si en algún momento considera que se encuentra un tanto forzado en el estudio de la serie de ejemplos que se ofrecen a continuación, no dude en acudir de nuevo a los libros de texto que tratan los temas anteriores. Pero esto lo vamos a hacer de la manera más lógica y pedagógica, para que no piense usted en ningún momento que ello es un “retroceso” o un “retardo” en sus estudios.

Si, por ejemplo, estuviéramos analizando la posición de tres planetas presentes en la casa I y en un momento dado usted se percata de que no sigue el hilo del primero, por ejemplo, actúe de la siguiente forma.

Coja un papel aparte y desarrolle el sistema de cuadro sintético del “sistema universal de interpretación de planeta aspectado en signo y en casa”.

Es decir, coloque en el ángulo superior izquierdo de la hoja las analogías armónicas y desarmónicas del planeta, en el lado superior derecho las analogías armónicas y desarmónicas del signo, en la tercera casilla las características del planeta en el signo (arm. y desarm.), en la cuarta casilla las cualidades del planeta en el signo y en la casa (arm. y desarm.) y, por último, las características del planeta aspectado en signo y en casa. De esta forma irá usted fijando el sistema universal y verá que en poco tiempo es capaz de manejarlo mentalmente, sin necesidad del papel.

Luego, gradualmente, ese estudio según el sistema universal le irá requiriendo cada vez menos tiempo para cada planeta.

Nunca piense que va despacio, pues lo importante es observar las mejorías respecto a los días anteriores. Por muy bueno que sea un sistema pedagógico, siempre van a existir momentos de dificultad.

Aquí vale la pena explicar brevemente algo acerca de nuestros mecanismos mentales de aprendizaje, los cuales ya habíamos mencionado en el estudio de la respiración completa.

Suponga que está usted aprendiendo a tocar la guitarra. Al principio solo el hecho de mantener una postura correcta para mantener el instrumento bien asido le cuesta un esfuerzo a su atención, la cual tiene que estar pendiente de que el cuerpo no adquiera costumbres raras al respecto.

En las siguientes horas, la gran preocupación es que los dedos de ambas manos caigan donde tienen que caer, es decir, sobre las cuerdas; luego tendrá que ir coordinando la pulsación de las cuerdas por parte de ambas manos, etc.

Según un escalón de aprendizaje se va afianzando, los anteriores dejan de resultar un problema, pues ya se han convertido en algo “aprendido”.

Lo mismo sucede con la interpretación astrológica, que sin duda al principio requiere una intensa “fase mercuriana de gimnasia mental”.

Esta gimnasia mental, no lo podemos dudar, es bastante fuerte al principio, por lo que no es conveniente empecinarse en forzar el entendimiento mental cuando ya estamos algo cansados. Al principio es lógico que una sola combinación de planeta aspectado en signo y en casa nos lleve una hora, pero poco a poco todo se hace más fácil y ya podemos entrar con cierta soltura a considerar combinaciones múltiples, como es el caso del “sistema de estudio dinámico global del yo”.

Es bien evidente que para comenzar a desarrollar este último método debemos de poseer una cierta facilidad en el sistema universal de planeta aspectado en signo y en casa.

A la vez, tal como se ha comentado, se ha de evitar el extremo del perfeccionismo, según el cual siempre parecerá al estudiante que le falta “un poco más” para comenzar a lanzarse al siguiente escalón. Ello es tan perjudicial como hacer una pasada superficial pensando que “esto es fácil”.

A los estudiantes de Astropsicología que ya tienen una experiencia más o menos dilatada en el tema de la Astrología, les recomiendo que se vayan marcando su propio ritmo, entendiendo que los desarrollos que hacemos con nuestro sistema de interpretación, sobre todo les van a servir para ordenar sus macroestructuras mentales o macroesquemas mentales. El sistema de interpretación que proponemos se aleja bastante del tradicional de las recetas astrológicas, que es el más usado por lo general. En breve entraremos en la exposición de casos del método de estudio dinámico global del yo.

Solo nos resta explicar un poco por qué se le ha dado esta denominación ciertamente un poco larga. Igual sucedía con el sistema universal de interpretación de planeta aspectado en signo y en casa, que si queremos lo podemos abreviar como S.U.I.P.A.S.C.

Continuando con esta línea de siglas, que más propia parece del estilo de los grandes sistemas de la física teórica, al “sistema de estudio dinámico global del yo” lo podemos apodar el S.E.D.G.Y.

La idea del nombre del SEDGY se basa en el hecho de que el yo humano está continuamente en movimiento, aunque es bien sabido que poseemos una fase más fija y acumulativa en cuanto a experiencias, que es lo que denominamos la individualidad solar. Simultáneamente, los cambios de estados emocionales y las vivencias psíquicas se expresan mediante la personalidad psico-afectiva lunar. A la vez, cada cual actúa en unas líneas determinadas a la hora de alcanzar sus objetivos: eso es lo que llamamos los patrones de conductas conscientes, indicados por la casa I y sus anexos. Y para terminar esa rueda en movimiento que es el yo, es bien sabido por la experiencia de los hechos y por algunas corrientes psicológicas, que el ser humano con cierta frecuencia actúa según parámetros subconscientes no previamente propuestos por su propia voluntad y conciencia; ahora, nos estamos refiriendo a las conductas subconscientes relacionadas con la casa XII y anexos.

Parece en principio que el ser humano se expresa según este modelo tremendamente complejo, y eso es bueno, pues en la realidad se demuestra que es así. Lo que también es cierto, tal como el estudiante podrá ir comprobando progresivamente, es que la ciencia astropsicológica hace de esa complejidad algo que puede ser visualizado de forma sintética y a la vez profunda, sin dar demasiado lugar a las suposiciones ni a las especulaciones. Es bueno saber que en los ejemplos siguientes nos centraremos lo más posible en los factores del yo, puesto que el YO se encuentra interconectado directamente en muchos puntos con el AMBIENTE.

Muchas de las características psicológicas y comportamientos del ser humano se hallan indisolublemente ligados a las experiencias medio-ambientales las cuales, como se ha explicado, también se estudian en la Astropsicología.

Aunque esta interrelación yo-ambiente es un hecho totalmente contrastado, también es cierto desde el punto de vista de la interpretación astropsicológica, que necesitamos establecer un retrato dinámico lo más completo de lo que en sí constituye el YO INDIVIDUAL, especialmente diferenciado del AMBIENTE. Esto sobre todo lo hacemos a través del estudio del Sol, ya que, como es bien conocido, la personalidad lunar depende mucho del ambiente, especialmente del de la infancia y su entorno.

Pueden darse casos en que una individualidad fuerte puede contrarrestar casi del todo un ambiente desarmónico de nacimiento, e incluso algunos elementos genéticos adversos. Y viceversa, se dan ejemplos de personas que con todos los medios a su alcance los malogran y tiran por la borda con enorme facilidad, yendo a parar a estados de experiencia inferiores por haberlos buscado ellos mismos.

Así, es claro que el Sol como indicador de la individualidad está asociado en principio con lo que en sí constituye el bagaje espiritual (voluntad-conciencia) de la persona, el cual puede contrarrestar en muchos casos los ambientes desarmónicos siempre y cuando, por supuesto, se trate de una individualidad desarrollada.

Por tanto, la Luna se constituye en el elemento que, en principio, de los cuatro de la “cruz del yo” se conecta más con el factor AMBIENTE, sobre todo por la influencia recibida en la infancia y en la primera parte de la vida, según el ambiente del hogar y de la masa social circundante (Luna).

Pero ahora nos podríamos preguntar, ¿qué sucede con la casa I y la casa XII?. ¿Son factores afines al ambiente o, por el contrario, se constituyen en eminentemente análogos al ego individual humano?. Veámoslo.

En el tema de la casa I, es evidente que existe más afinidad con el ego que con el ambiente, por el hecho de que las fuerzas en la casa I y en las cercanías del ascendente aumentan la capacidad de automotor propio o, lo que es lo mismo, de moldear el ambiente y penetrarlo por la proyección de la energía personal.

Recordemos en este momento el símbolo de Marte, que se encuentra representado por una flecha que sale del círculo de la conciencia, lo cual es indicativo de que la casa I -afín al signo 1 y a Marte- expresa sobre todo generación de causas por decisión y dirección propia. Así, las fuerzas presentes y canalizadas mediante la casa I suponen un componente de generación de causas más que de recepción de efectos. Aquí nos detenemos un poco.

Al hablar de ambiente estamos precisamente dando a entender que la persona es sujeto pasivo de una serie de efectos que recibe del medio que le rodea. Lógicamente, ello no afina nada con la casa I, que se enmarca dentro de la generación de causas a través de la propia conducta, pudiendo ser tanto involutivas como evolutivas.

Solo nos resta determinar qué sucede al respecto de lo comentado en relación con la casa XII. En principio parece que existe una cierta tentación a conectar la casa XII con el ambiente, por el hecho de que el subconsciente nos trae la idea de rendición pasiva a lo que viene de fuera, pero debemos de profundizar un poco más para no errar.

Una clave importante para descifrar este pequeño gran enigma es que la casa XII se localiza lindando con la línea del ascendente, siendo en ello una casa terrestre cuasi-simétrica a la I. Decimos casi simétrica porque, como es bien sabido, la amplitud de las casas puede variar de unas con respecto a las otras.

En profundidad, se puede decir que las casas I y XII son dos aspectos complementarios y a la vez opuestos del punto ascendente. La línea del horizonte Este representa en sí al yo activo o exteriorizable, poseyendo algo así como dos guardianes o dos columnas sustentadoras: la casa I (conductas conscientes) y la casa XII (conductas subconscientes).

Ambos tipos de conductas se exteriorizan, pues por algo son conductas, siendo su diferencia el hecho de que los comportamientos propios de la casa I son propuestos y aprobados por la conciencia, mientras que en el caso de los de la casa XII no sucede así.

¿Cuál es entonces el misterio de la casa XII?. Es relativamente sencillo si nos dejamos llevar por el sentido común.

Sabemos que la conciencia de nosotros mismos posee un límite, el cual por supuesto se puede ir ampliando. Si bien la casa I es el cómo nos comportamos en el presente y cómo lo haremos en general, la casa XII se relaciona con el “cómo hemos sido”, es decir, se encuentra conectada al karma pasado-presente o, explicado de otra forma, es la expresión de lo que hemos sido en tiempos ancestrales y que actualmente todavía permanece.

Esto es así aun cuando nosotros no nos percatemos de ello y ni tan siquiera reconozcamos tales cualidades como propias, pero si hacemos un mayor esfuerzo de interiorización iremos descubriendo que efectivamente ese karma psíquico pasado está ahí latente y manifestándose en importantes expresiones de nuestra vida. Por tanto, ligar los atributos de la casa XII al llamado AMBIENTE se asemeja como bastante confuso y equívoco, pues esa fase de nosotros mismos que es la casa XII no tiene su origen en el ambiente que hemos vivido en nuestra vida presente.

Es, en realidad, la manifestación subconsciente (relativamente próxima a la conciencia) de una parte de nuestro bagaje psíquico generado y aquilatado en otras encarnaciones.

Por ello, la casa XII es la expresión de parte de nuestro registro psíquico de vidas anteriores, el cual posee una influencia como mínimo indirecta en la conciencia y los comportamientos cotidianos, tanto en lo limitador como en lo autorrealizador. Así, el subconsciente evoca continuamente en mayor o menor medida, creando una dinámica entre lo que hemos sido y hecho en esta vida, con respecto a lo que hemos sido y hecho en otras anteriores.

Por ello, la casa XII ha de tratarse con especial cuidado en los casos de aspectos desarmónicos sobre todo, pues se necesita hacer una labor de ajuste y afinado entre las dos columnas del ascendente (la casa I y la XII).

Todo ello es el motivo por el cual la casa XII puede significar todo tipo de peripecias internas y limitaciones externas, así como la protección astral ante las anteriores, todo ello dependiendo de las “expresiones vivas de nuestro subconsciente”.

Y ahí se encuentra el ascendente, equilibrando las actuaciones presentes (casa I) con los efectos de los actos generados en el pasado (casa XII).

Debido a todo lo explicado, que, por otra parte, era necesario, la casa XII no posee una relación con el ambiente tal como lo entendemos. De ese modo, solo la Luna dentro del estudio cuadrangular del yo (cuatro aspectos del yo) tiene una relación apreciable de por sí con el ambiente, entendiendo que ello se debe sobre todo a la influencia del entorno psico- afectivo durante la infancia, el cual ha quedado “grabado” de alguna manera en el nivel inconsciente y en la memoria normal.

La conclusión es que los cuatro factores del yo (sistema cuadrangular) se localizan más que nada como componentes individuales de por sí, exceptuando a la Luna, que tiene un claro cariz psico-ambiental. Ello es importante que quede bien claro, pues ya veremos que existe también todo un sistema para el estudio astropsicológico medio-ambiental, así como simultáneamente para las repercusiones que lo ambiental produce sobre lo individual.

Por todo ello, nuestro esquema inicial sigue totalmente vigente:

YO………… (INTERACCIÓN)………… AMBIENTE

Es preciso en la práctica que el estudiante de astropsicología sepa diferenciar bien cuáles son los factores del yo, cuáles los del ambiente y, simultáneamente, la interacción dinámica entre ambos.

Esto lo vamos a desarrollar brevemente a continuación en el siguiente apartado, en el cual estudiaremos el “sistema universal de las determinaciones” (abreviado S.U.D.) aplicado al estudio del yo. Con ello ya estaremos en condiciones de abordar las decenas de ejemplos que se ofrecen posteriormente en cuanto a estudios globales del yo.

SISTEMA UNIVERSAL DE LAS DETERMINACIONES (S.U.D.) APLICADO AL ESTUDIO DEL YO

 INTRODUCCIÓN.

El Sistema Universal de las Determinaciones lo vamos a usar especialmente para saber si un elemento astrológico determinado (planeta, signo, aspecto, etc.) se encuentra relacionado con: 1º, el yo de la persona; 2º, el ambiente circundante, o bien, 3º, la relación yo-ambiente.

Tal como habíamos estudiado, el concepto “determinación” significa relación. Así, ahora vamos a estudiar el grado de DETERMINACIÓN hacia el yo de los distintos componentes astrológicos o, dicho de otra forma, hasta qué punto o en qué medida un planeta, signo, aspecto o casa se localiza en relación más o menos directa con el yo individual.

Veamos los casos de determinación que pueden haber hacia el yo individual:

PLANETAS DETERMINADOS HACIA EL YO

PLANETAS DETERMINADOS POR POSICIÓN EN LA CASA I o EN LA CASA XII.

Si el planeta está presente en una de esas dos casas posee evidentemente una determinación directa muy fuerte hacia las conductas conscientes (en casa I) o hacia las subconscientes (en casa XII).

Se puede añadir todavía otro dato más, que es el que se refiere a si el planeta presente en casa I o casa XII está o no en conjunción con el punto ascendente, es decir, a menos de 10º. Un planeta en casa I y en conjunción con el AC adquiere una fuerza muy importante en relación con las conductas conscientes. Un planeta en casa XII y en conjunción con el AC adquiere fuerza relevante en general con las conductas del yo (punto AC), aunque tenderá a simbolizar comportamientos subconscientes que son más fáciles de llevar hacia la conciencia, ya que él está lejos de la cúspide de la casa XII.

Por último, un planeta en casa XII y en conjunción o cercanía con la cúspide de esta casa, hace que el astro tome importancia especial como indicador de las conductas subconscientes más profundas y, por ello, más difíciles de sobresalir hacia la conciencia.

PLANETAS DETERMINADOS COMO REGENTE o CORREGENTE NATAL

El regente del signo ascendente y el corregente, si lo hubiera, constituyen planetas que poseen una relación o determinación muy fuerte hacia el yo y, más concretamente, hacia las conductas conscientes.

PLANETAS LIGADOS AL YO POR SU ANALOGÍA ESENCIAL

Son relevantes aun cuando no cumplan ninguno de los estados de los dos puntos anteriores. Son solo dos: el Sol y la Luna.

En cuanto a grado de fuerza se puede decir que las tres posibilidades son de una energía de similar envergadura en relación con el yo, es decir: planetas presentes en casa I y XII, regentes natales, el Sol y la Luna.

Cuando sí se puede hablar de que existe alguno de estos planetas que influye más que los demás en el yo, es cuando se dan varias de las condiciones mencionadas simultáneamente. Por ejemplo, el Sol o la Luna al ser regente natal; el Sol o la Luna presente en la casa I o la XII; un planeta en casa I o XII en conjunción bastante próxima al punto ascendente, etc.

Por tanto, cuando existen varios tipos de determinaciones centralizadas a la vez en un mismo planeta, no cabe duda de que la DETERMINACIÓN crece sustancialmente. En esos casos podemos hablar de dobles, triples, etc. determinaciones hacia el yo.

SIGNOS ZODIACALES DETERMINADOS HACIA EL YO

Hay solo tres posibles casos:

SIGNO ZODIACAL QUE CAE EN LA CÚSPIDE DE LA CASA I

Llamado también signo ascendente. Se encuentra directamente determinado hacia las conductas conscientes.

SIGNO ZODIACAL QUE CAE EN LA CÚSPIDE DE LA CASA XII

Está conectado directamente con los comportamientos subconscientes.

SIGNO ZODIACAL “INTERCEPTADO” EN LA CASA I O EN LA CASA XII

Un signo interceptado es aquel que está metido totalmente dentro de una casa determinada sin que, por lo tanto, caiga ninguna cúspide de casa en ese sector zodiacal.

Ya sabemos que las casas astrológicas no tienen todas 30º. A la vez, según las latitudes de nacimiento son mayores, tanto al norte como al sur, las casas astrológicas se deforman más o, lo que es lo mismo, existen varias muy pequeñas y otras muy grandes. Veamos las figuras E-10.1 y E-10.2 para percatarnos de cómo se detectan gráficamente los signos interceptados. 

Figura E-10.1
Figura E-10.2

Es muy sencillo. En la figura E-10.1 el signo de la Virgen está interceptado en la casa I, debido a que el ascendente está a 26º del León y la cúspide de la casa II a 2º de la Balanza. En la figura E-10.2 la cúspide de la casa XII está a 26º del León, a la vez que el punto ascendente se localiza a 4º de la Balanza, con lo cual resulta que el signo de la Virgen queda interceptado en la casa XII.

Un signo interceptado en general -en cualquier casa- significa que los atributos de ese signo quedan algo así como velados en relación con los asuntos de esa casa. Dicho de otra forma, los efectos del signo interceptado en una casa actúan conjuntamente con los del signo que se encuentra en la cúspide de esa misma casa. La diferencia es que las energías relacionadas con el signo presente en la cúspide son más visibles y manifiestas, mientras que los efectos del signo interceptado son menos exteriorizados. Observe en las dos figuras anteriores como siempre que hay un signo interceptado en una casa, es el signo zodiacal precedente al interceptado el que cae en la cúspide de esa casa.

Así, en el ejemplo E-10.1 es en el León donde cae la cúspide de la casa I, mientras que la Virgen está interceptada en la casa I.

En la figura E-10.2 es el León el que coincide con la cúspide de la casa XII, a la vez que la Virgen es el signo interceptado en ese mismo sector terrestre.

El signo interceptado en la casa I indica, en términos generales, que los comportamientos conscientes afines a ese signo se expresan de una manera más interna que los análogos al signo ascendente.

El signo interceptado en la casa XII, nos habla de que sus atributos representan conductas subconscientes menos perceptibles en el exterior que las indicadas por el signo de la cúspide XII.

 

ASPECTOS ASTROLÓGICOS DETERMINADOS HACIA EL YO

Veamos ahora qué aspectos astrológicos están relacionados o determinados hacia el yo de todos los que en una carta astral existen:

ASPECTOS QUE RECIBE EL PLANETA REGENTE NATAL Y EL CORREGENTE NATAL (SI LO HUBIERA)

ASPECTOS QUE RECIBE EL O LOS PLANETAS PRESENTES EN LA CASA I O EN LA CASA XII

ASPECTOS RECIBIDOS POR EL SOL O POR LA LUNA

Obsérvese que siempre decimos los aspectos “recibidos por”, puesto que ya sabemos que un aspecto astrológico representa una relación recíproca entre dos planetas, es decir, del uno al otro y del otro al uno. A nosotros en cuanto a la determinación hacia el yo, solo nos interesan los aspectos astrológicos “recibidos” por los planetas mencionados.

Después de esta amplia panorámica acerca del SEDGY, nos introducimos por fin y a continuación en sus ejemplos.

 

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